Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda

Poblador y Conquistador de Cuba

por Frank de Varona

Muchos camagüeyanos y cubanos de otras partes de Cuba son descendientes de Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, entre ellos el autor de este artículo. Fue Porcallo un cruel conquistador y encomendero que participó en la conquista de Cuba en 1511 con unos 300 españoles, algunos de los cuales participarían en la exploración y conquista de otras partes de América. Entre los primeros conquistadores de Cuba se encontraban Francisco Hernández de Córdoba, explorador de Yucatán; Juan de Grijalva, explorador de México; Pánfilo de Narváez, explorador de La Florida; Hernán Cortés, conquistador de México; Fray Bartolomé de las Casas, Apóstol de las Indias; Bernal Díaz del Castillo, historiador de la conquista de México; y otros mas. Los invasores españoles de la isla de Cuba, habitada por los pacíficos indios taínos, siboneyes y guanahatebeyes, fueron dirigidos por Diego Velázquez de Cuéllar, quien fue el primer gobernador español en Cuba.

Hay discrepancias entre historiadores sobre la fecha de nacimiento de Porcallo que ocurrió en Cáceres, España. Pezuela piensa que fue en 1494, Leví Marrero en 1487 y la heráldica hispana en 1476. Previamente Porcallo había servido en el ejército en España, Italia y la Española (hoy Haití y la República Dominicana). No creo que Pezuela esté correcto en la fecha de nacimiento de Porcallo pues tendría sólo 17 años al invadir a Cuba. Aceptaremos la fecha de Leví Marrero de 1487.

Nueve generaciones separaban a Porcallo de su antepasado el infante Fernando de la Cerda (1255-1275), hijo del rey Alfonso X el Sabio (1221-1284), y de la esposa del infante, Blanca Capeto (1252-1320), hija del rey de Francia Luis IX (1214-1270),  declarado santo en 1297. Porcallo descendía de los condes, después duques, de Feria.

Para la mayoría de los historiadores Vasco Porcallo de Figueroa murió en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe en 1550. Fue enterrado bajo el altar mayor de la iglesia parroquial.

Porcallo fue uno de los fundadores de la primera villa en Cuba, Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa (1512) para después pasar a fundar Nuestra Señora de la Santísima Trinidad (1514) y ser uno de los fundadores de la villa de Santa María del Puerto del Príncipe (1514), Sancti Espíritus (1514) y más tarde de la octava villa de Cuba, San Juan de los Remedios de la Sabana del Cayo.

Vasco Porcallo de Figueroa maltrató a muchos indios cubanos que le fueron asignados como encomendero, muchos de los cuales se suicidaron al perder la libertad. En su crueldad como encomendero y soldado, Porcallo fue similar a muchos otros españoles y europeos en las Américas. Fue un hombre de su tiempo. Sin embargo, trató con cariño a su larga descendencia mestiza y a sus  hijos de esclavas negras. Procuró casar a sus hijos con españoles o mestizos de buena posición y los ayudó económicamente. Durante su recorrido por la isla el obispo de Cuba Diego Sarmiento bautizó y legitimó a los numerosos hijos de Porcallo.

Porcallo se unió a la expedición de Diego Velázquez en La Española y partieron de Salvatierra de la Sabana (hoy en día localizada en Haití). Velázquez y sus soldados conquistaron rápidamente a los indios cubanos y fundaron las primeras siete villas entre ellas Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey. Pronto Porcallo se convirtió en el español más rico de Cuba. En 1534 Porcallo tenía 150 indios encomendados, 50 indios y 15 negros esclavos y seis españoles empleados en sus haciendas y minas.

Porcallo vivió casi toda su vida en varias  villas o ciudades de Cuba. Sin embargo, participó en la conquista de Nueva España o México junto a Hernán Cortés y también participó en la expedición de Hernando de Soto a La Florida.

Porcallo era amigo del gobernador de Cuba, Diego Velázquez, y pasó a Nueva España con Pánfilo de Narváez para arrestar a Hernán Cortes quien le fue desleal a Velázquez. Sin embargo, Cortés derrotó a Narváez y muchos de sus soldados se unieron a Cortés, entre ellos Porcallo. La firma de Porcallo aparece en un documento junto con la de 500 conquistadores pidiendo al Emperador Carlos V que nombrara a Cortés capitán general de Nueva España. Carlos V aceptó esta petición y Cortés fue nombrado capitán general en 1522. Porcallo luchó contra indios rebeldes en México y después regresó a Cuba por encargo de Cortés para conseguirle caballos y abastecimientos.

Estando Porcallo en Trinidad ocurrió un acto de deslealtad a la autoridad del Emperador Carlos V durante la rebelión de los comuneros en España en Sancti Espíritus. Porcallo, con unos 20 hombres armados, se presentó ante los miembros del ayuntamiento de esa ciudad y les informó que iban a hacer lo que él les mandase en nombre de sus majestades. El alcalde Hernand López echó mano a una espada y antes de poder sacarla Porcallo lo apuñaló y al resto de los miembros del ayuntamiento se los llevó presos a Santiago de Cuba confiscando sus propiedades.

Después de este episodio Porcallo regresó a México donde mató a dos hombres y posteriormente regresó a Cuba. En 1527 Porcallo se entrevistó con Pánfilo de Narváez en Santiago de Cuba y lo ayudó a reclutar soldados y a conseguir provisiones para su expedición a La Florida en 1528. Sotomayor, un hermano de Porcallo, participó en la expedición y murió de hambre en Texas.

Al año siguiente Porcallo acompañó a Cortés a España en su viaje triunfal. Para ambos fue su momento de gloria y el mejor tiempo de sus vidas al ser recibidos con honores en la corte del Emperador Carlos V. Porcallo regresó a Nueva España y después a Cuba donde continuó teniendo hijos y aumentando su riqueza. Sus haciendas o fincas se extendían desde la provincia de Camagüey hacia Las Villas, convirtiéndose en el terrateniente más rico de Cuba.

En 1538 Hernando de Soto llegó a Santiago de Cuba con el cargo de gobernador de Cuba y de La Florida. De Soto fue a Cuba con el fin de reclutar soldados y buscar provisiones para la conquista de La Florida, que era el nombre de los Estados Unidos en esa época. Porcallo fue a Santiago de Cuba a ofrecer su apoyo a de Soto y éste lo nombró teniente general de su armada y ejército y teniente gobernador de La Florida.

El Inca Garcilazo de la Vega, quien era pariente de Porcallo y escribió una crónica de la expedición de Hernando de Soto a diez estados actuales del sur de los Estados Unidos y nos dice:

Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, como hombre generoso y riquísimo ayudó magníficamente para la conquista de la Florida, porque sin los muchos criados españoles, indios y negros que llevó a esta jornada y sin el demás aparato y menaje de su casa y servicio, llevó 36 caballos para su persona, sin otros más de 50 que presentó a caballeros particulares del ejército. Proveó de mucho bestimiento de carnaje, pescado, maíz, cazabe sin otras cosas que la armada hubo de menester.

 

Porcallo también ayudó a reclutar a soldados españoles y cubanos. Su hijo mestizo Gómez Suárez de Figueroa participó y sobrevivió la expedición a La Florida. Porcallo trajo muchos cerdos de sus fincas para los más de 1,000 soldados de esta expedición. De Soto y Porcallo partieron de La Habana el 12 de mayo de 1539 en ocho navíos, carabelas y bergantines desembarcando en la actual bahía de Tampa. Poco después Porcallo entró en combate con los indios del área y persiguiéndoles se hundió en un pantano y estuvo a punto de ahogarse. Porcallo entonces decidió regresar a Cuba repartiendo sus caballos y armas y dejando a su hijo en la expedición.

De regreso a la isla, Porcallo trabajó para reponer todo el dinero y ayuda prestada a de Soto, quien fracasó y murió en la expedición. En 1544, cuando Porcallo tenía 56 años, el obispo Sarmiento visitó Puerto Príncipe y escribió:

El 30 de marzo vine a esta villa del Puerto del Príncipe, que visité. Hay 14 vecinos. En la comarca vive Vasco Porcallo de Figueroa, la más calificada persona de esta isla, de linaje y hacienda. Tiene en esta villa casada dos hijas mestizas con dos de los principales Della y donde su Sabana (Remedios) que por mar y tierra dista de aquí cien leguas, viene siempre a residir aquí parte del año. Es generoso y animoso, y es mucha parte para sustentar esta villa y de la Sancti Espíritus. Todos le respetan como a padre, por sus buenas obras. Ahora es ido al Habana a visitar y consolar a Doña Isabel de Bobadilla por la muerte de su marido Don Hernando de Soto. (Ella había sido nombrada gobernadora de Cuba por su marido).

 

Aparte de los 14 vecinos había en Puerto Príncipe 235 indios encomendados a los vecinos así como 160 negros e indios esclavos de Yucatán. En 1553 el gobernador Gonzalo Pérez de Angulo abolió las encomiendas y la esclavitud de los indios de Cuba.

En sus últimos años Porcallo vio crecer a su extensa familia y su riqueza. El capitán Juan de Argote, casado con la hija mestiza de Porcallo, María Figueroa, y que vivió en Puerto Príncipe, escribió de su suegro lo siguiente:

…se trataba como señor que tenía muchos criados, casa muy adornada y repostería y cuando iba a visitar los pueblos llevaba la servidumbre y el aparato que solía llevar un Grande de España; en esos tiempos siempre lo acompañaba su capellán que le decía misa y administraba los sacramentos.

 

Probablemente Porcallo era uno de los pocos, o el único español, que descendía de una familia noble de España, los condes, después duques, de Feria, a través de su madre María Aldonza Manuel de Figueroa. Los condes de Feria descendían de los reyes de Castilla, Navarra, León, Aragón, Escocia y Portugal, de los Capetos de Francia y de los Plantagenets de Inglaterra. Entre sus muchos antepasados reales se encontraban el rey de Francia Luis IX (1214-1270), canonizado en 1297, el rey de Inglaterra Guillermo I el Conquistador y duque de Normadía (1028-1087), el rey de Castilla Alfonso VIII (1155-1214) y la reina Leonor Plantagenet (1161-1214), hija del rey de Inglaterra Enrique II (1133-1189) y de su esposa Leonor de Aquitania (1122-1204), el rey Fernando III de Castilla y León (1201-1252), canonizado en 1671, y Alfonso X El Sabio (1221-1284), rey de Castilla y León. Por eso decía su yerno que Porcallo se comportaba como un Grande de España y era tratado con gran respeto por los españoles.

El poblador y conquistador de la isla de Cuba Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda murió a los 63 años rodeado de su extensa familia en 1550 y fue enterrado en el altar mayor de la iglesia parroquial, después catedral de la villa que él ayudó a fundar, Santa María del Puerto del Príncipe.

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