Padre Félix Varela

Peregrinando a San Agustín al Encuentro del Siervo de Dios

por Frank de Varona

Este magnífico y valioso libro nos dice su autor, el doctor Rafael B. Abislaimán, es el producto de veintiséis años de continuas peregrinaciones a la ciudad de San Agustín en la Florida donde el padre Félix Varela vivió seis años en su niñez con sus abuelos maternos y donde vivió los tres últimos años de su vida.

En su primer viaje a esta bella ciudad el autor acompañó al monseñor Agustín A. Román y juntos visitaron la tumba del padre Varela en el cementerio Tolomato, lugar en que permaneció sepultado hasta 1911 cuando sus restos fueron trasladados a La Habana, Cuba. Impresionado por esa visita a la tumba del que “nos enseñó a pensar”, el doctor Abislaimán fundó y sirvió como presidente de la Fundación Padre Félix Varela, dedicada a difundir sus escritos, enseñanzas e ideas. Muchos han sido los logros de esta fundación como el sello y edificio de correo en la Calle Ocho del padre Varela, primer cubano que ha sido reconocido por el servicio postal de los Estados Unidos. Otro éxito fue el nombrar un senior high del Sistema Escolar Público del Condado Miami-Dade con su nombre. Por último fue colocar estatuas del padre Varela en Miami y San Agustín y la publicación de libros sobre el padre Varela.

Las peregrinaciones a San Agustín del autor, frecuentemente con más de 100 personas, hizo que comenzara a leer sobre la presencia cubana e hispana en la Florida y en todo los Estados Unidos para poder explicar a los peregrinos que ya suman más de 3,500 el significado de esta ciudad, la primera fundada permanentemente por una nación europea en este país.

Estos años de estudio e investigación han convertido al doctor Abislaimán en uno de los hispanistas más destacados de esta nación. Aunque el autor nos explica que éste no es un libro de historia, el lector comprobará que tiene una obra excepcionalmente detallada sobre la herencia cubana e hispana en los Estados Unidos acompañada de mucha información sobre la historia de Estados Unidos, Cuba y España y la historia de la iglesia católica en estas tres naciones.

El Dr. Abislaimán combate la leyenda negra desde las primeras páginas de su obra explicando que las pandemias fueron la verdadera causa de los millones de muertes entre los indígenas ya que no tenían la resistencia inmunológica contra todas las enfermedades de los europeos y africanos y de sus animales. Explica la motivación religiosa de la expansión española en las Américas y el esfuerzo de la corona española para proteger a los indios. El rey Fernando ordenó a Juan Ponce de León “Trate a los Indios lo mejor que pueda. Trate por todos los medios posibles de convertirlos a nuestra Santa Fe Católica.” El rey Carlos I de España y emperador de Alemania manda a Lucas Vázquez de Ayllón “…obtener la salvación (de los nativos) es el principal propósito de su empresa.”

Si bien muchos españoles maltrataron a los indios en las Américas, la corona trató siempre de protegerlos y los misioneros jesuitas y franciscanos crearon cientos de misiones para ayudarlos, convertirlos al cristianismo y educarlos en la agricultura, artes manuales y enseñarles a leer y escribir. Muchos misioneros ofrecieron sus vidas y se convirtieron en mártires tratando de convertir a los indios. Ninguna nación europea invirtió tanto esfuerzo económico y de vidas a la incorporación de los indígenas a su sociedad colonial.

El conquistador de La Florida y gobernador de todo el este de los Estados Unidos Pedro Menéndez de Avilés escribió a su sobrino en San Agustín poco antes de morir “Después de la salvación de mi alma, nada yo deseo más en este mundo, que estar en La Florida y allí terminar mis días salvando almas.”

El lector verá que el libro consta de diez capítulos. El primero llamado Los Primeros 50 Años describe las primeras exploraciones españolas a los Estados Unidos.

Juan Ponce de León llegó en abril de 1513, el domingo de Pascua de Resurrección, a nuestra península la que bautiza con el nombre de la festividad Pascua Florida. Ponce exploró la costa Atlántica de la Florida pasando frente al presente Miami y recorriendo los cayos de La Florida y bordeando la costa oeste hasta Charlotte Bay. Regresa de nuevo en 1521 con 200 hombres entre ellos varios sacerdotes y aperos de labranza, semillas y con 50 caballos y animales domésticos para comenzar la colonización de La Florida. Son atacados por los indios calusas y Ponce es herido gravemente por una flecha. Los colonos se retiran a Cuba donde muere Ponce de León en La Habana.

En 1525 Esteban Gómez, portugués al servicio de España, recorrió la costa Atlántica de Newfoundland hasta La Florida en busca de un estrecho hacia el mar Pacifico. Gómez bautizo a Canadá escribiendo acá nada o sea Canadá. En los  mapas del siglo XVI se la llama la Tierra de Gómez al Canadá

En 1526 Lucas Vázquez de Ayllón parte de Puerto Plata, La Española en seis naves con 600 hombres y mujeres, 100 esclavos negros (los primeros en llegar a los Estados Unidos) y dos dominicos, uno de ellos famoso defensor de los indios, Antón de Montesinos. La expedición desembarca en el estado actual de Georgia y funda la primera ciudad europea en esta nación que llama San Miguel de Gualdape. La muerte del líder y las enfermedades hacen que los colonizadores regresen a la Española.

El autor explica que dos años después en 1528, Pánfilo de Narváez, que había participado en la conquista de Cuba, organiza una expedición a La Florida acompañado por Álvar Núñez Cabeza de Vaca como tesorero y alguacil mayor. Desembarcan en la Bahía de Tampa con 400 hombres que incluían cinco frailes franciscanos y varios sacerdotes del clero secular.

Esta expedición es atacada por diferentes indios y deciden abandonar La Florida en el área de St. Marks al sur de la actual Tallahassee. Matan a los caballos y con sus cueros construyen cinco balsas y se echan al mar tratando de llegar a México. Pánfilo de Narváez y muchos otros españoles naufragan. Los sobrevivientes llegan a las costas de Texas. Eventualmente sólo se salvan Cabeza de Vaca, dos españoles y un esclavo llamado Estebanico y después de increíbles dificultades y haber caminado miles de millas llegan a México. Cabeza de Vaca escribe Naufragios en 1542, el cual es el primer libro sobre los Estados Unidos donde describe a los indígenas, costumbres y animales.

El autor explica como Hernando de Soto organiza otra expedición a La Florida. Llega a Cuba como gobernador de la isla y con la ayuda de Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, el español mas rico en Cuba, prepara su expedición.

Dejando a su esposa Isabel de Bobadilla como gobernadora de Cuba, única mujer al frente de un gobierno colonial en América, parte en nueve barcos y desembarca en la Bahía de Tampa en 1539. Su expedición consistía de 800 personas entre ellos 12 sacerdotes, frailes y seculares. Entre los soldados habían varios nacidos en Cuba. Porcallo de Figueroa, como segundo al mando, acompaña a de Soto a Tampa, pero decide regresar a Cuba. Su hijo cubano, el mestizo Gómez Suárez de Figueroa, participa y sobrevive la expedición. De Soto explora diez estados del sur de los Estados Unidos y muere y es enterrado en el Río Mississippi. La expedición fracasa en establecer ciudades pero provee a España con una valiosa información geográfica.

En 1549 el fraile Luis Cáncer con varios frailes y hermanos desembarca en el área de Tampa en un esfuerzo sin armas de convertir a los indios. Pero estos indios recuerdan el maltrato de las expediciones previas y los asesinan en la playa.

Por último el autor narra como Tristán de Luna y Arellano fracasa en 1559 en establecer una ciudad en Pensacola. Por un tiempo el rey Felipe II piensa que debe abandonar el esfuerzo colonizador en La Florida. Sin embargo, la posición estratégica de la península para proteger el paso de la flota de Indias de regreso a España, el deseo de cristianizar a los nativos y evitar la penetración de otras naciones enemigas, lo llevan a otro esfuerzo de colonización.

El capítulo dos se llama De Pedro Menéndez de Avilés y la Fundación de San Agustín en 1565, a la Visita del Obispo Juan de las Cabezas Altamirano en 1606. El rey Felipe II escogiendo a unos de los mejores marinos y guerreros de España, el asturiano Pedro Menéndez de Avilés, organiza una expedición a La Florida. Antes de partir la expedición llega a Madrid la noticia de la penetración de hugonotes franceses y el establecimiento de un fuerte llamado Carolina en el río St. Johns en el área del actual Jacksonville. El rey ordena la expulsión de los franceses protestantes y como siempre la conversión de los indios. Como explica el Dr. Abislaimán la legislación española y sus reyes fueron siempre muy favorables a los indios.

La fundación de San Agustín esta muy bien descrita por el Dr. Abislaimán. El 8 de septiembre de 1565 desembarca el Adelantado Pedro Menéndez de Avilés con gran pompa y ceremonia y llega hasta donde se encontraba el padre Francisco López de Mendoza. Besa la cruz y se canta el himno Te Deum Laudamos—dé gracias a Dios. Los indios timuacanos de la aldea de Seloy imitan lo que ven. A continuación se celebra la Santa Misa y después indios y españoles comen juntos. Este es el primer Thanksgiving, o Día de Acción de Gracias, de esta nación y fue celebrado 55 años antes del celebrado por los peregrinos ingleses en Plymouth, Massachussets.

¿Por qué no que conmemora el Día de Acción de Gracias de San Agustín? El autor se queja del olvido de la herencia hispana y de lo poco que se habla de la presencia hispana en los libros de texto de esta nación. Muchos libros ni siquiera mencionan al padre fundador Menéndez de Avilés.

Menéndez ataca y destruye el fuerte francés de Carolina en el río St. Johns y derrota a los franceses al sur de San Agustín. Funda varias misiones y fuertes en La Florida, Georgia, las Carolinas y uno en Virginia. Es nombrado gobernador de Cuba y gobierna los Estados Unidos por diez años. Establece la capital en Santa Elena, Parris Island, en la actual Carolina del Sur y explora la costa este de los Estados Unidos. Como explica el autor es importante notar que La Florida del siglo XVI llegaba a Newfoundland, Canadá y se extendía al oeste indefinidamente hasta México ya que los ingleses todavía no habían llegado a este país.

El autor describe el gran esfuerzo de los jesuitas y los muchos frailes que perdieron sus vidas tratando de evangelizar a los indios de la costa este de los Estados Unidos. También describe la llegada de los franciscanos y como uno de ellos, Alonso Gregorio de Escobedo, escribió el primer poema histórico llamado La Florida. El autor, amante de la poesía, tiene poemas por todo el libro muchos de ellos dedicados al padre Varela. Termina este interesante capítulo con la visita en 1606 del obispo Juan de las Cabezas Altamirano.

El capítulo tres se llama La Edad de Oro de las Misiones Franciscanas en La Florida. Explica el autor que a través del Visitador General Francisco Luis Jerónimo de Oré, nacido en Ayacucho, Perú, conocemos la gran labor de los franciscanos en las misiones de los indios timuacanos y apalaches. El Visitador General Oré, que llegó en 1616 y viajando a pie y en canoa, visitó casi todas las misiones de La Florida. Posteriormente publicó un libro llamado Mártires de La Florida donde describe la labor de 24 frailes en más de 30 misiones. Oré reconoce la gran labor apostólica de Fray Francisco Pareja que publicó el primer libro bilingüe en los Estados Unidos publicado en castellano y timuacano. Este libro es llamado Confesionario. Además Fray Pareja publicó un diccionario y una Gramática en Lengua Timuacana y Castellana.

Los franciscanos fueron los primeros en implementar la educación bilingüe en esta nación usando el idioma de los indios para enseñarles español. El Visitador General Oré comprobó la magnífica preparación católica de la mayoría de los indios, que además recibieron instrucción en lectura, escritura, artes manuales, agricultura y en la crianza de ganado. Muchos de estos indios eran vaqueros. Pocos saben que la industria ganadera comenzó en el centro de La Florida con ranchos de ganados en las misiones y con ranchos de españoles. El rancho más grande de La Florida pertenecía a la familia Menéndez Márquez. Este rancho llamado La Chúa tenía miles de cabezas de ganado y estaba en lo que hoy se conoce como el condado de Alachua.

El autor explica que a mediados del siglo XVII se estimaba que habían 44 misiones con 70 frailes donde vivían 26,000 indios cristianos, la mayoría timuacanos y apalaches. La misión más grande era San Luis de Talimali donde vivían 1,400 apalaches con dos frailes franciscanos y el delegado del gobernador de La Florida. Esta misión se encontraba en la actual ciudad de Tallahassee. Recientemente los arqueólogos han escavado esta misión y el estado de la Florida la ha reconstruido totalmente y se puede visitar.

Otra visita importante fue la del obispo Gabriel de Vara Calderón de 1674 a 1675. Durante esta visita Vara Calderón bautizó y confirmó a miles de indios y fundó misiones adicionales. Su reporte a la reina Mariana de España confirma la gran labor de estas misiones.

La ciudad de San Agustín nunca tuvo más de 3,000 habitantes. Para su protección el gobierno español decidió construir un gran fuerte hecho de coquina, piedra de conchas y caracoles pegados, que se encuentra en la Isla de Anastasia cerca de San Agustín. En 1672 comienza la construcción del Castillo de San Marcos para reemplazar el fuerte de madera que cuidaba la entrada de la ciudad. Fueron nueve los fuertes de madera que se construyeron antes de la construcción del castillo de piedra, único en los Estados Unidos.

Un ingeniero miliar cubano Ignacio Daza es el que dirige la obra. La construcción del castillo duró más de 20 años y protegió a toda la población durante las invasiones inglesas de 1702 y 1740. Entre los muchos gobernadores de La Florida se encontraban tres que habían nacido en Cuba. Muchos soldados que sirvieron en la guarnición también eran nacidos en Cuba.

El capítulo cuatro se llama De la Destrucción de las Misiones, al Dominio Inglés de La Florida y la Independencia Norteamericana. Este capítulo describe como las guerras de España repercutieron en La Florida. Durante la Guerra de Sucesión al Trono Español que comenzó en 1700 el gobernador inglés de las Carolinas el coronel James Moore comienza a atacar las misiones de La Florida con la ayuda de indios aliados a los ingleses. Una a una las misiones fueron destruidas y en muchas asesinaron a los frailes franciscanos y a muchos indios. Se calcula que más de 10,000 indios timuacanos y apalaches fueron esclavizados, llevados a Charleston y vendidos como esclavos a las islas del Caribe. A pesar de la crueldad demostrada por James Moore no hay leyenda negra sobre su actuación. También James Moore atacó a San Agustín en 1702 pero el Castillo de San Marcos sirvió de defensa y albergue a la población. El general James Oglethorpe fundador de la colonia de Georgia y la ciudad de Savannah atacó San Agustín en 1740 pero no la puede conquistar. La piedra coquina, como en el ataque anterior, absorbió las balas de cañón de los ingleses sin romperse. Por tal motivo el castillo nunca fue conquistado.

En este capítulo el Dr. Abislaimán nos narra la historia del primer pueblo de negros libres en los Estados Unidos. Desde 1693 el rey de España Carlos II había ofrecido la libertad a todo esclavo que se escapara de las colonias inglesas y que aceptaba el catolicismo y jurara lealtad a España. El rey Alfonso X El Sabio en el siglo XIII estableció leyes que regulaban la esclavitud en las Siete Partidas. En ellas se explicaba que la esclavitud es una “aberración de la naturaleza” y que “el hombre es una creación noble y libre de Dios.” Se reconocía que los esclavos tenían ciertos derechos tales como el derecho de comprar su libertad y establecer recursos contra los abusos del amo. También gozaban de protección contra la separación de la familia teniendo derecho a tener propiedad personal y recibir los sacramentos de la iglesia católica. Esto hizo que la esclavitud en La Florida y en las colonias españolas de América fuera menos cruel que en las de otras colonias de las naciones europeas.

Como resultado de la política española de protección a los esclavos que se escapaban de los ingleses se estableció a dos millas al norte de San Agustín el primer pueblo de negros libres. Cerca de 100 personas entre hombres, mujeres y niños vivían en este pequeño pueblo llamado Gracia Real de Santa Teresa de Mosé. El líder de este grupo y capitán de las milicias negras del fuerte Mosé se llamaba Francisco Menéndez. Estas milicias negras fueron muy valientes y leales a España y pelearon contra los soldados ingleses que invadieron La Florida.

La toma de La Habana por los ingleses en 1762 durante la Guerra de los Siete Años fue la causa de la pérdida de La Florida. Para poder recuperar La Habana, España accedió en el Tratado de Versailles, firmado el 10 de febrero de 1763, ceder La Florida a Inglaterra. La casi total población española de La Florida y los indios apalaches y timuacanos y los negros del fuerte Mose se exiliaron principalmente en Cuba. Muchos de los refugiados fundaron el pueblo en el área de Matanzas llamado El Nuevo San Agustín, cerca de Ceiba Mocha. Cada familia exiliada recibió del gobierno español una caballería de tierra (33 acres) y un esclavo. El último timuacano Juan Alonso Cabale murió en Guanabacoa años después.

Cuando los ingleses toman posesión de La Florida en 1763 la dividen en dos provincias cada una con su propio gobernador: Florida del Este con la capital en San Agustín y la Florida del Oeste con la capital en Pensacola. Ahora existían además de Canadá, 15 colonias en lo que es hoy en día los Estados Unidos. Sin embargo ningún libro de texto menciona las 15 colonias al igual que la mayoría ignoran la presencia hispana desde 1513. No se habla de estas dos colonias inglesas en La Florida.

Durante este período el Dr. Andrew Turnbull, un empresario y medico escocés, se le concede más de 100,000 acres a unas 65 millas al sur de San Agustín en la zona conocida como Mosquito Inlet. Allí el Dr. Turnbull decide establecer una plantación de índigo o añil que tenía gran demanda en Europa. A este lugar él le llama New Smyrna en honor a la tierra natal de su esposa. Se reclutan 1,500 inmigrantes con contratos de trabajo (indentured servants), la mayoría nacidos en la isla de Menorca. Acompañados con dos sacerdotes, uno de ellos el padre Pedro Camps, los menorquinos parten hacia La Florida. Al llegar en 1768 son tratados y abusados como si fueran esclavos. Sufren hambre, falta de techo y de ropa, exceso de trabajo, maltrato y hasta asesinato.

La gran mayoría de los contratos de trabajo ya estaban vencidos para 1777 pero nadie había sido liberado. Apelando al gobernador inglés éste autoriza el traslado de los menorquinos hacia San Agustín. Después de caminar por tres días sólo quedaba viva una tercera parte de la población original. Estos menorquinos tuvieron como líder al padre Camps. Se establecieron en San Agustín. Muchos de sus descendientes todavía se encuentran en La Florida y algunos de ellos se hicieron famosos como escritores. Uno de ellos, Joseph M. Hernandez, llegó a ser general y primer hispano en el Congreso.

Por último se discute en este capítulo la ignorada ayuda española a la independencia de los Estados Unidos. España y Francia y después Holanda participan en la guerra de independencia de las trece colonias británicas contra Gran Bretaña. La Florida del Este y del Oeste decidieron ser leales a Inglaterra.

España, que gobernó la Luisiana unos 40 años desde su capital en Nueva Orleans, comienza a ayudar a las trece colonias con pertrechos de guerra, medicinas y víveres a través de sus gobernadores Luis de Unzaga y Bernardo de Gálvez. También Francia y España donaron dos millones de libras tornesas que equiparon un ejército en las trece colonias con 30,000 uniformes e igual número de rifles con bayonetas además de cañones, pólvora, balas y tiendas de campaña. Sin esta ayuda económica  masiva y continua las trece colonias no hubieran podido derrotar al primer poder del mundo que era Gran Bretaña.

El gobernador Gálvez desde Nueva Orleans captura cinco fuertes ingleses en el valle del río Mississippi y posteriormente captura Mobile y Pensacola. En el sitio de Pensacola el ejército de Gálvez tiene 8,000 soldados muchos de ellos nacidos en Cuba y su segundo al mando es el mariscal de campo, nativo de Santiago de Cuba, Juan Manuel de Cagigal. Una larga flota española y francesa acompaña a Gálvez en esta batalla.

Posteriormente el general Cagigal conquista las Bahamas. El ayudante de Cagigal es Francisco de Miranda, el futuro precursor de la independencia suramericana. Desde La Habana la marquesa de Cárdenas y otros comerciantes dieron 4,520,000 reales al ejército de George Washington y al ejército francés para la última campaña de la guerra que termina en la rendición de los ingleses en octubre de 1781 en Yorktown. España gana esta guerra y recupera La Florida y las trece colonias se convierten en una nación independiente.

El autor se lamenta que las contribuciones de España al triunfo de la Revolución Americana y las victorias del General Bernardo de Gálvez son desconocidas por la mayoría de los estudiantes de este país ya que muchos libros de texto no las incluyen. El Dr. Abislaimán añade que la juventud hispana debe sentirse orgullosa de sus raíces por los sacrificios de sus antepasados en la construcción de esta gran nación.

El capítulo cinco se llama Segundo Período Español de La Florida (1784 a 1821). Como resultado de la paz que se firmó en París en 1783 llega a San Agustín al año siguiente el nuevo gobernador español Vicente Manuel de Zéspedes. Tres sacerdotes habían sido asignados a La Florida del Este y eran los padres Thomas Hassett, Michael O’Reilly, irlandeses educados en Salamanca, y Francisco Traconis, nativo de Santiago de Cuba. Uno de los grandes logros de este período del padre Hassett y del gobernador Zéspedes fue el establecimiento de la primera escuela pública e integrada de los Estados Unidos. La escuela abrió en 1787 con 26 reglas básicas para estudiantes y maestros preparadas por el padre Hassett. Esta escuela funcionó hasta el final del gobierno español en La Florida en 1821. El padre Traconis estaba a cargo de los grados primarios, y un segundo maestro, José Antonio Iguíñez, de los grados superiores.

El Dr. Abislaimán describe el territorio de Luisiana que incluía trece estados actuales de esta nación y se extendía del golfo de México hasta Canadá y del río Mississippi hasta las Montañas Rocosas. Un cubano Luis M. Peñalver y Cárdenas fue nombrado obispo de Luisiana y las dos Floridas.

En el estado de Texas hubo 64 asentamientos españoles con 37 misiones desde 1632 hasta 1793. En Arizona el padre jesuita Eusebio Kino fundó muchas misiones. Los frailes Silvestre Vélez de Escalante y Francisco Atanasio Domínguez exploraron el presente estado de Utah. En California el franciscano Junípero Serra fundó siete misiones de San Diego a San Francisco de 1769 hasta 1776. Posteriormente se añaden más misiones hasta llegar a 21.

La Florida es cedida a los Estados Unidos por el tratado Adams-Onís de 1819. Las invasiones del general Andrew Jackson y la debilidad de España para proteger esta colonia provocan la retirada definitiva de España en La Florida en 1821.

En este capítulo comienza el Dr. Abislaimán a narrar la biografía del padre  Félix Varela. Félix Varela y Morales nace en La Habana el 20 de noviembre de 1788. Su padre Francisco Varela y Pérez, natural de Tordecillas, España era teniente del regimiento fijo de La Habana. Su madre, Maria Josefa Morales y Medina, natural de Santiago de Cuba, era hija del coronel del  mismo regimiento Bartolomé Morales y Remírez.

Félix Varela se queda huérfano de padre y madre a una temprana edad. Su abuelo se lo lleva a vivir a San Agustín al ser nombrado comandante del Castillo de San Marcos. El niño Félix Varela con cinco años de edad se muda con sus abuelos y sus tías Rita e Isabel y su tío Bartolomé quien era militar. El joven Félix Varela anuncia a su familia que no le interesa una carrera militar diciendo “Yo quiero ser soldado de Jesucristo, mi designio no es matar hombres, sino salvar almas.”

Félix Varela vivió en San Agustín cinco años y a fines de 1799 regresa a La Habana con el propósito de completar su educación primaria, previo al ingreso en el colegio seminario de San Carlos y San Ambrosio. El Dr. Abislaimán continúa con la biografía de Félix Varela en Cuba en el seminario de San Carlos donde se distingue como un estudiante inteligente y perseverante.

En 1802 llega a La Habana un nuevo obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa que se convierte en el mentor de Félix Varela. Varela comienza a enseñar en el seminario de San Carlos y revoluciona la educación en Cuba. Enseña física y ética. Desde el inicio de su profesorado el padre Varela es muy popular con sus alumnos. Varela crea en el San Carlos el primer laboratorio experimental de física y química y publica y enseña en español (en esa época se enseñaba en latín).

Durante sus diez años como profesor publicó varios libros como La Miscelánea Filosófica en 1819 y las Lecciones de Filosofía en cuatro tomos en 1818 a 1819. Cuando en España se produce un levantamiento militar en 1820 donde se restaura la constitución de 1812 y se instala un gobierno liberal, Félix Varela comienza a enseñar una cátedra sobre la constitución en el San Carlos. Entonces el obispo Espada le pide al padre Varela que se presente como candidato a diputado a las Cortes españolas y es electo en marzo de 1821. Poco después Varela parte para España.

En los sucesivos capítulos de esta impresionante obra el Dr. Abislaimán describe la vida de Félix Varela de legislador en España a exiliado en los Estados Unidos. Este voluminoso libro debe ser leído por todo cubano e hispano que desee sentirse orgulloso de sus raíces en esta nación. El Dr. Abislaimán ha hecho un gran resumen de la presencia cubana e hispana en los Estados Unidos y también cubre mucho la historia de Cuba y la historia católica de esta nación. El libro se puede adquirir en la librería Universal.

 

 

 

 

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