Fernando Figueredo Socarrás

Patriota, Político  e Historiador

por Frank de Varona

Siempre es importante recordar a los patriotas cubanos que tanto se sacrificaron por alcanzar la independencia de Cuba.  Fernando Figueredo Socarrás fue un individuo que hizo grandes contribuciones a Cuba y Estados Unidos. Al mismo tiempo fue una de las figuras más importantes de la historia de Cuba del siglo XIX y principios del siglo XX.

Este insigne camagüeyano no sólo participó en el primer y último combate de la Guerra de los Diez Años y fue el delegado del Partido Revolucionario Cubano en Tampa durante la Guerra de 1895, sino que se convirtió en el primer cubano electo a la legislatura  estatal de Florida, primer alcalde cubano de los Estados Unidos, y primer cubano superintendente de escuelas de este país. Fue testigo de las dos guerras de independencia de Cuba y escribió varios libros de historia sobre estos conflictos.

Nacido en Puerto Príncipe, hoy en día llamado Camagüey, el 9 de febrero de 1846, Figueredo transcurrió su niñez en Bayamo. A los 18 años va con su familia a los Estados Unidos donde estudia en la Escuela de  Ingeniería de Troy en el estado de Nueva York. En este estado se hizo amigo de Teddy Rossevelt, quien le decía “Figue.”

En Troy recibe una carta de su padre que le comunica la rebeldía en Cuba contra España. Inmediatamente el joven de 22 años abandona sus estudios y regresa a Bayamo. Figueredo es nombrado Ayudante y Secretario de Carlos Manuel de Céspedes, que el 10 de octubre de 1868 había proclamado la independencia  de Cuba en su ingenio La Damajagua dándole la libertad a sus esclavos. El llamado Padre de la Patria después había atacado el pueblo de Yara, conocido como el Grito de Yara.

Junto a Céspedes participa en la captura y en la defensa de Bayamo y posteriormente en el incendio de esta ciudad, que sus habitantes prefirieron quemarla antes de rendirla al ejército español. Estos eventos llevan a Figueredo a publicar su primer libro de historia, La toma de Bayamo de 1893 donde rinde su testimonio de la primera gran batalla de la Guerra de los Diez Años que duró de 1868 a 1878.

Al conocer la muerte heroica de Céspedes en San Lorenzo al pie de la Sierra Maestra visita este lugar donde el Padre de la Patria fue acribillado a balazos. Figueredo continúa peleando valientemente en numerosos combates y al final de la guerra es ascendido al grado de coronel.

Acompañó al general Antonio Maceo a los Mangos de Baraguá a su famosa entrevista con el Capitán General de Cuba Arsenio Martínez Campos. Al final de la guerra parte el coronel Figueredo con su esposa Juanita Antúnez y su hijo, nacido en la manigua, hacia el exilio. En 1881 llega a Cayo Hueso o Key West.

Invitado a dar conferencias sobre la Guerra de los Diez Años por un grupo de damas cubanas llamadas “Hijas de la Libertad.” Figueredo da nueve conferencias de 1882 a 1885. Estas son publicadas en un libro llamado La revolución de Yara en la Habana en 1902. Diez años después Fernando Figueredo fue nombrado presidente de la Academia de Historia de Cuba. Y en ese mismo año, 1912, publica la biografía de José Dolores Poyo, amigo íntimo de Martí y uno de los dirigentes de movimiento independentista de Cayo Hueso.

Como Poyo, el coronel Figueredo ayuda a José Martí a recaudar fondos entre los tabacaleros de Cayo Hueso y de Tampa. José Martí se hospeda en la casa de Figueredo cuando visita Cayo Hueso.

Durante la Guerra de 1895, Figueredo quiso incorporarse al Ejército Libertador Cubano pero fue ordenado por José Martí a que sirviera al Partido Revolucionario Cubano desde la Florida. Figueredo recluta soldados, prepara expediciones a Cuba y recauda de $30,000 a $50,000 dólares al mes entre Tampa y Cayo Hueso. Este dinero se lo manda a Tomás Estrada Palma a Nueva York.

Fernando Figueredo durante los años de exilio  en la Florida se hace ciudadano de los Estados Unidos. En 1885  es electo representante a la legislatura de la Florida, convirtiéndose en el primer cubano americano en obtener ese cargo electoral. Posteriormente se convierte en el primer hispano y cubano al ser nombrado superintendente de escuelas en el Condado Monroe, que incluye todos los cayos.

Los conflictos laborales en Cayo Hueso hacen que muchos obreros cubanos se trasladen al área de Tampa donde se establecen muchas fábricas de tabaco. En junio de 1895 Figueredo es electo alcalde de West Tampa. Poco después renuncia a la alcaldía de West Tampa en una carta al gobernador de la Florida pues piensa que sus trabajos por la independencia de Cuba crean conflictos con su cargo. El gobernador rechaza su renuncia diciendo que su trabajo a favor de Cuba honra al de alcalde de West Tampa.

Ganada la independencia de Cuba renuncia definitivamente a la alcaldía a finales de diciembre de 1898 y regresa a su patria de nacimiento. El gobernador militar de Cuba Leonardo Wood lo nombra Secretario de Estado y Gobernación. Figueredo participa en la Convención Constituyente de 1901. El  primer presidente de Cuba Tomás Estrada Palma lo escoge Director General de Comunicaciones en 1902 y dos años después lo nombra Intendente General de la República.

Durante la segunda intervención militar de Estados Unidos en 1906, el gobernador Charles E. Magoon lo escoge Tesorero General de la República, cargo que ocupa por varios años. Durante estos años de vida pública tan activa este ilustre camagüeyano tiene tiempo para escribir libros de historia. Aparte de los ya mencionados, Figueredo escribió Pedro Figueredo y Elogio del General José Miró Argentes. También escribió poesías.

Rodeado de su numerosa familia de nueve hijos y muchos nietos muere en la Habana el 13 de abril de 1929 a la edad de 83 años. Fernando Figueredo Socarrás  fue un gran patriota e historiador cubano que también sirvió a esta nación durante sus largos años de exilio. Fue el compañero de Carlos Manuel de Céspedes y de Antonio Maceo, ayudó a José Martí en la organización  del Partido Revolucionario Cubano y sirvió en altos cargos públicos a los gobernadores norteamericanos de Cuba y a los primeros presidentes cubanos. Al mismo tiempo participó en la política y el gobierno de la Florida y dirigió las escuelas públicas de un condado. Fue un gran hombre de honor y valentía y honró y fue fiel a dos banderas, la de Cuba y la de los Estados Unidos.

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