Siento a Cuba (voiced by Andy Garcia)


Siento a Cuba, con narracion de Andy Garcia. Traducido con titulos en Espanol.

I Feel Cuba with narration by Andy Garcia. Translated with subtitles in Spanish.

Eternal Cuba con Enrique Chia

Explore the island’s heritage with Cuban pianist Enrique Chia. A look into Cuba’s musical and architectural heritage.

Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda

Poblador y Conquistador de Cuba

por Frank de Varona

Muchos camagüeyanos y cubanos de otras partes de Cuba son descendientes de Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, entre ellos el autor de este artículo. Fue Porcallo un cruel conquistador y encomendero que participó en la conquista de Cuba en 1511 con unos 300 españoles, algunos de los cuales participarían en la exploración y conquista de otras partes de América. Entre los primeros conquistadores de Cuba se encontraban Francisco Hernández de Córdoba, explorador de Yucatán; Juan de Grijalva, explorador de México; Pánfilo de Narváez, explorador de La Florida; Hernán Cortés, conquistador de México; Fray Bartolomé de las Casas, Apóstol de las Indias; Bernal Díaz del Castillo, historiador de la conquista de México; y otros mas. Los invasores españoles de la isla de Cuba, habitada por los pacíficos indios taínos, siboneyes y guanahatebeyes, fueron dirigidos por Diego Velázquez de Cuéllar, quien fue el primer gobernador español en Cuba.

Hay discrepancias entre historiadores sobre la fecha de nacimiento de Porcallo que ocurrió en Cáceres, España. Pezuela piensa que fue en 1494, Leví Marrero en 1487 y la heráldica hispana en 1476. Previamente Porcallo había servido en el ejército en España, Italia y la Española (hoy Haití y la República Dominicana). No creo que Pezuela esté correcto en la fecha de nacimiento de Porcallo pues tendría sólo 17 años al invadir a Cuba. Aceptaremos la fecha de Leví Marrero de 1487.

Nueve generaciones separaban a Porcallo de su antepasado el infante Fernando de la Cerda (1255-1275), hijo del rey Alfonso X el Sabio (1221-1284), y de la esposa del infante, Blanca Capeto (1252-1320), hija del rey de Francia Luis IX (1214-1270),  declarado santo en 1297. Porcallo descendía de los condes, después duques, de Feria.

Para la mayoría de los historiadores Vasco Porcallo de Figueroa murió en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe en 1550. Fue enterrado bajo el altar mayor de la iglesia parroquial.

Porcallo fue uno de los fundadores de la primera villa en Cuba, Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa (1512) para después pasar a fundar Nuestra Señora de la Santísima Trinidad (1514) y ser uno de los fundadores de la villa de Santa María del Puerto del Príncipe (1514), Sancti Espíritus (1514) y más tarde de la octava villa de Cuba, San Juan de los Remedios de la Sabana del Cayo.

Vasco Porcallo de Figueroa maltrató a muchos indios cubanos que le fueron asignados como encomendero, muchos de los cuales se suicidaron al perder la libertad. En su crueldad como encomendero y soldado, Porcallo fue similar a muchos otros españoles y europeos en las Américas. Fue un hombre de su tiempo. Sin embargo, trató con cariño a su larga descendencia mestiza y a sus  hijos de esclavas negras. Procuró casar a sus hijos con españoles o mestizos de buena posición y los ayudó económicamente. Durante su recorrido por la isla el obispo de Cuba Diego Sarmiento bautizó y legitimó a los numerosos hijos de Porcallo.

Porcallo se unió a la expedición de Diego Velázquez en La Española y partieron de Salvatierra de la Sabana (hoy en día localizada en Haití). Velázquez y sus soldados conquistaron rápidamente a los indios cubanos y fundaron las primeras siete villas entre ellas Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey. Pronto Porcallo se convirtió en el español más rico de Cuba. En 1534 Porcallo tenía 150 indios encomendados, 50 indios y 15 negros esclavos y seis españoles empleados en sus haciendas y minas.

Porcallo vivió casi toda su vida en varias  villas o ciudades de Cuba. Sin embargo, participó en la conquista de Nueva España o México junto a Hernán Cortés y también participó en la expedición de Hernando de Soto a La Florida.

Porcallo era amigo del gobernador de Cuba, Diego Velázquez, y pasó a Nueva España con Pánfilo de Narváez para arrestar a Hernán Cortes quien le fue desleal a Velázquez. Sin embargo, Cortés derrotó a Narváez y muchos de sus soldados se unieron a Cortés, entre ellos Porcallo. La firma de Porcallo aparece en un documento junto con la de 500 conquistadores pidiendo al Emperador Carlos V que nombrara a Cortés capitán general de Nueva España. Carlos V aceptó esta petición y Cortés fue nombrado capitán general en 1522. Porcallo luchó contra indios rebeldes en México y después regresó a Cuba por encargo de Cortés para conseguirle caballos y abastecimientos.

Estando Porcallo en Trinidad ocurrió un acto de deslealtad a la autoridad del Emperador Carlos V durante la rebelión de los comuneros en España en Sancti Espíritus. Porcallo, con unos 20 hombres armados, se presentó ante los miembros del ayuntamiento de esa ciudad y les informó que iban a hacer lo que él les mandase en nombre de sus majestades. El alcalde Hernand López echó mano a una espada y antes de poder sacarla Porcallo lo apuñaló y al resto de los miembros del ayuntamiento se los llevó presos a Santiago de Cuba confiscando sus propiedades.

Después de este episodio Porcallo regresó a México donde mató a dos hombres y posteriormente regresó a Cuba. En 1527 Porcallo se entrevistó con Pánfilo de Narváez en Santiago de Cuba y lo ayudó a reclutar soldados y a conseguir provisiones para su expedición a La Florida en 1528. Sotomayor, un hermano de Porcallo, participó en la expedición y murió de hambre en Texas.

Al año siguiente Porcallo acompañó a Cortés a España en su viaje triunfal. Para ambos fue su momento de gloria y el mejor tiempo de sus vidas al ser recibidos con honores en la corte del Emperador Carlos V. Porcallo regresó a Nueva España y después a Cuba donde continuó teniendo hijos y aumentando su riqueza. Sus haciendas o fincas se extendían desde la provincia de Camagüey hacia Las Villas, convirtiéndose en el terrateniente más rico de Cuba.

En 1538 Hernando de Soto llegó a Santiago de Cuba con el cargo de gobernador de Cuba y de La Florida. De Soto fue a Cuba con el fin de reclutar soldados y buscar provisiones para la conquista de La Florida, que era el nombre de los Estados Unidos en esa época. Porcallo fue a Santiago de Cuba a ofrecer su apoyo a de Soto y éste lo nombró teniente general de su armada y ejército y teniente gobernador de La Florida.

El Inca Garcilazo de la Vega, quien era pariente de Porcallo y escribió una crónica de la expedición de Hernando de Soto a diez estados actuales del sur de los Estados Unidos y nos dice:

Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, como hombre generoso y riquísimo ayudó magníficamente para la conquista de la Florida, porque sin los muchos criados españoles, indios y negros que llevó a esta jornada y sin el demás aparato y menaje de su casa y servicio, llevó 36 caballos para su persona, sin otros más de 50 que presentó a caballeros particulares del ejército. Proveó de mucho bestimiento de carnaje, pescado, maíz, cazabe sin otras cosas que la armada hubo de menester.

 

Porcallo también ayudó a reclutar a soldados españoles y cubanos. Su hijo mestizo Gómez Suárez de Figueroa participó y sobrevivió la expedición a La Florida. Porcallo trajo muchos cerdos de sus fincas para los más de 1,000 soldados de esta expedición. De Soto y Porcallo partieron de La Habana el 12 de mayo de 1539 en ocho navíos, carabelas y bergantines desembarcando en la actual bahía de Tampa. Poco después Porcallo entró en combate con los indios del área y persiguiéndoles se hundió en un pantano y estuvo a punto de ahogarse. Porcallo entonces decidió regresar a Cuba repartiendo sus caballos y armas y dejando a su hijo en la expedición.

De regreso a la isla, Porcallo trabajó para reponer todo el dinero y ayuda prestada a de Soto, quien fracasó y murió en la expedición. En 1544, cuando Porcallo tenía 56 años, el obispo Sarmiento visitó Puerto Príncipe y escribió:

El 30 de marzo vine a esta villa del Puerto del Príncipe, que visité. Hay 14 vecinos. En la comarca vive Vasco Porcallo de Figueroa, la más calificada persona de esta isla, de linaje y hacienda. Tiene en esta villa casada dos hijas mestizas con dos de los principales Della y donde su Sabana (Remedios) que por mar y tierra dista de aquí cien leguas, viene siempre a residir aquí parte del año. Es generoso y animoso, y es mucha parte para sustentar esta villa y de la Sancti Espíritus. Todos le respetan como a padre, por sus buenas obras. Ahora es ido al Habana a visitar y consolar a Doña Isabel de Bobadilla por la muerte de su marido Don Hernando de Soto. (Ella había sido nombrada gobernadora de Cuba por su marido).

 

Aparte de los 14 vecinos había en Puerto Príncipe 235 indios encomendados a los vecinos así como 160 negros e indios esclavos de Yucatán. En 1553 el gobernador Gonzalo Pérez de Angulo abolió las encomiendas y la esclavitud de los indios de Cuba.

En sus últimos años Porcallo vio crecer a su extensa familia y su riqueza. El capitán Juan de Argote, casado con la hija mestiza de Porcallo, María Figueroa, y que vivió en Puerto Príncipe, escribió de su suegro lo siguiente:

…se trataba como señor que tenía muchos criados, casa muy adornada y repostería y cuando iba a visitar los pueblos llevaba la servidumbre y el aparato que solía llevar un Grande de España; en esos tiempos siempre lo acompañaba su capellán que le decía misa y administraba los sacramentos.

 

Probablemente Porcallo era uno de los pocos, o el único español, que descendía de una familia noble de España, los condes, después duques, de Feria, a través de su madre María Aldonza Manuel de Figueroa. Los condes de Feria descendían de los reyes de Castilla, Navarra, León, Aragón, Escocia y Portugal, de los Capetos de Francia y de los Plantagenets de Inglaterra. Entre sus muchos antepasados reales se encontraban el rey de Francia Luis IX (1214-1270), canonizado en 1297, el rey de Inglaterra Guillermo I el Conquistador y duque de Normadía (1028-1087), el rey de Castilla Alfonso VIII (1155-1214) y la reina Leonor Plantagenet (1161-1214), hija del rey de Inglaterra Enrique II (1133-1189) y de su esposa Leonor de Aquitania (1122-1204), el rey Fernando III de Castilla y León (1201-1252), canonizado en 1671, y Alfonso X El Sabio (1221-1284), rey de Castilla y León. Por eso decía su yerno que Porcallo se comportaba como un Grande de España y era tratado con gran respeto por los españoles.

El poblador y conquistador de la isla de Cuba Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda murió a los 63 años rodeado de su extensa familia en 1550 y fue enterrado en el altar mayor de la iglesia parroquial, después catedral de la villa que él ayudó a fundar, Santa María del Puerto del Príncipe.

Manuel Pérez García

Héroe y Patriota de la Segunda Guerra Mundial y Bahía de Cochinos

por Frank de Varona

Manuel Pérez García nació el 29 de julio de 1909 en Camagüey, Cuba.  Sirvió en el ejército nacional de Cuba por varios años. Al entrar Cuba y los Estados Unidos en guerra contra Alemania nazi, Italia fascista, el Imperio de Japón y otros países del Eje durante la Segunda Guerra Mundial este valiente camagüeyano se mudó a los Estados Unidos y se enlistó en la 82 División Aerotransportada como paracaidista el 12 de enero de 1944.

El ejército lo asignó después a la 32 División de Infantería y combatió contra los japoneses en Luzón, Nueva Guinea y en el sur de las Filipinas en numerosas y sangrientas batallas durante 14 meses. En mayo de 1945 una bala le rozó el cráneo y le tuvieron que poner una plancha de metal. Insistió en regresar a la brigada 126 de la 32 División de Infantería y recibió el Purple Heart (Corazón Púrpura) por haber sido herido en la guerra.

Pérez García declaró 83 muertos y capturas durante la campaña en el Pacífico contra el Imperio de Japón. El sargento Pérez García también reportó que capturó prisionero de guerra al famoso general japonés Tomoyuki Yamashita (1885-1946), apodado el “Tigre de Malaya” por haber conquistado las colonias británicas de Malaya y Singapur.  El general Yamashita luchó en las Filipinas y fue capturado el 2 de septiembre de 1945. Posteriormente fue juzgado y condenado a la horca por crímenes contra prisioneros de guerra de los aliados en 1946. El Pentágono no confirmó esta captura debido a que también había otro soldado con el mismo nombre. El sargento Manuel Pérez García insistió durante toda su vida que fue él y no el otro soldado el que capturó al general japonés.

Este héroe camagüeyano fue condecorado varias veces y entre sus medallas figuran un Silver Star with Oak Leaf Cluster (Estrella de Plata con un Ramo de Hojas de Roble) y un Bronze Star (Estrella de Bronce). Estas dos medallas son unas de las más altas condecoraciones del Ejército de los Estados Unidos. El sargento Pérez García fue dado de alta con honores el 18 de diciembre de 1945. Se quedó viviendo en los Estados Unidos y trabajó en esta nación de mecánico.

Al estallar la guerra de Corea en junio de 1950, la cual fue provocada por la agresión militar de Corea del Norte comunista a Corea del Sur, su hijo Jorge se inscribió en el ejército de los Estados Unidos siguiendo el ejemplo de valentía de su padre.  Jorge alcanzó el grado de sargento y murió peleando el 4 de mayo de 1952.Su padre, quien tenía 43 años, quiso pelear en la guerra de Corea y no fue aceptado por su edad avanzada.

El presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, le envió una carta a Pérez García el 9 de junio de 1952 y decía lo siguiente:

 

Mis ayudantes me informaron que usted visitó Washington, D.C. hace unos días para ofrecerse de voluntario al ejército de los Estados Unidos con la idea de servir en Corea, donde su hijo, el sargento Jorge Pérez Crespo, recientemente ofreció su vida. Desgraciadamente usted tiene seis años por encima de la edad máxima de acuerdo con las regulaciones del ejército. Sin embargo, quiero que sepa lo mucho que aprecio su intenso patriotismo y disposición para defender a nuestro país contra sus enemigos.

 

Si el presidente Truman y las regulaciones de su ejército no permitieron al veterano altamente condecorado de la Segunda Guerra Mundial pelear en Corea, Pérez García quiso luchar contra el comunismo en Cuba y se inscribió en la Brigada de Asalto 2506 a la edad de 51 años como paracaidista. Fue uno de los soldados de mayor edad. Pepito Sosa tenía alrededor de 57 años al igual que Enriquito Tomeu. Ambos camagüeyanos, eran íntimos amigos de mi padre y ambos fueron a la guerra con sus hijos, José Luis Sosa y Pepito Tomeu. Otro brigadista de edad avanzada fue Segundo Borges.

Los miembros del Primer Batallón de la Brigada 2506 Aerotransportada se tiraron en paracaídas detrás y en frente de las líneas enemigas en Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961 entrando en combate inmediatamente.

Pérez García fue capturado y condenado con el resto de los brigadistas a 30 años de trabajo forzado. El brigadista camagüeyano Camilo Samayoa estuvo preso con Manuel Pérez García en una sección del Castillo del Príncipe llamado el Vivac. Camilo presenció un acto de confrontación de Pérez García con un grupo de soldados. Pérez García se subió a un muro del patio de Vivac que se encontraba a unos cinco pisos más arriba el foso de la prisión. En el foso había una garita de soldados. Pérez García comenzó a gritarle a los guardias que ellos eran unos cobardes. Los soldados le ordenaron que se bajara inmediatamente del muro pero él rehusó y les gritó que le dispararan al pecho. Los brigadistas que presenciaron junto a Camilo ese acto de confrontación y valentía le rogaron que se bajara del muro. Inclusive estaba en peligro de caerse del muro a una muerte segura. Después de unos 20 minutos, Pérez García se bajó. Camilo concluyó que Pérez García no conocía el miedo.

Pérez García pasó casi dos años en la cárcel hasta que se produjo la liberación de los brigadistas el 24 y 25   de diciembre de 1962. García Pérez volvió a su oficio de mecánico. Cuando cumplió 100 años la Brigada 2506 y sus amigos le ofrecieron un banquete que fue cubierto por la prensa local.

Manuel García Pérez murió el 9 de octubre de 2011 en el Hospital Mount Sinai a la edad de 102 años. Hasta la fecha es el brigadista que ha vivido más años. Pérez García fue sobrevivido por su esposa Onelia de 93 años, su hijo Rafael, sus hijas Mirta, Marta y Mayra y varios nietos. Su nieto Roberto Acuna dijo que las cenizas de Pérez García serán enterradas en el Cementerio Nacional de Arlington, Virginia.

La Brigada 2506 en su Casa Museo y sus campañeros brigadistas lo honraron con un servicio funeral el 12 de noviembre de 2011. El museo tiene una caja con sus numerosas condecoraciones y cuelgan en la pared una bandera japonesa de combate y la bandera de los Estados Unidos que cubrió el ataúd de su hijo Jorge muerto en combate en la guerra de Corea. El museo también tiene una estatua llamada Iron Mike que le fue otorgada por la 82 División Aerotransportada al sargento Pérez García por el número de muertes que causó al enemigo durante la Segunda Guerra Mundial.

Manuel Pérez García, el valiente camagüeyano, es un héroe y gran patriota de dos naciones, Cuba y los Estados Unidos. Con mucha razón el presidente Truman le escribió “aprecio su intenso patriotismo”.

Padre Tomás Macho Castillo, SJ

por Frank de Varona

El Padre Tomás Macho, sacerdote jesuíta, quien fue capellán de la Brigada de Asalto 2506, falleció en la República Dominicana el 15 de octubre de 2011 a la edad de 96 años. Nació este ejemplar y dedicado sacerdote en Santander, España y estuvo unido a la Compañía de Jesús durante 79 años.

El Padre Macho fue profesor del colegio Belén en La Habana, Cuba y en  Miami. También impartió clases en la universidad. Fue un gran patriota y amó mucho a Cuba. Se inscribió en la Brigada de Asalto 2506 y fue uno de los tres sacerdotes que estuvieron en los campamentos en Guatemala, participaron en la invasión de Bahía de Cochinos y subsecuentemente fueron encarcelados en inhóspitas prisiones cubanas durante dos años.

El Padre Macho llegó al campamento de la brigada el 26 de enero de 1961. Conocí al Padre Macho en Guatemala cuando yo llegué el 1 de abril de 1961 a la edad de 17. Fui a misa allí varias veces y comulgué en una modesta capilla en la Base Trax cerca de Ratalhuleo cuando me preparaba para invadir a Cuba. Fuimos juntos en el barco Houston que salió de Puerto Cabezas, Nicaragua rumbo a Playa Larga, Cuba, lugar donde mi batallón, el Quinto, iba a desembarcar junto al Segundo batallón. Nuestro barco fue hundido el 17 de abril de 1961 y se encalló a una milla de la playa. El Padre Macho antes de abandonar el Houston en un bote salvavidas rezó por nuestros hermanos muertos por la metralla de los aviones enemigos. La mayoría del Quinto batallón nos tiramos al mar y nadamos a tierra. Muchos se ahogaron o fueron devorados por tiburones.

Recuerdo como si fuera ayer haber visto al Padre Macho cargando una pequeña maleta negra por los pantanos de Bahía de Cochinos. El jueves 20 de abril, cuando ya llevábamos cuatro días sin agua y comida, el Padre Macho abrió su maleta, la cual se convirtió en un pequeño altar. Nos dijo que ofrecería una misa especial que se daba en tiempos de máximo peligro. Sacó una copa de plata, un crucifijo y un misal. En el momento que comenzó la misa llegó una lancha de soldados enemigos. Un grupo de nuestros solados les hizo una emboscada y mató a varios milicianos. Después dieron la orden de que nos tratáramos de escapar.

Volví a ver a nuestro capellán de la brigada en la cárcel. El Padre Macho nos dio clases de religión y estudios de biblia y también nos confesaba. El 7 de abril de 1962, después de un juicio de varios días, un tribunal militar presidido por el comandante Augusto Martínez Sánchez nos condenó a 30 años de prisión con trabajo forzado. A un grupo de unos 200 brigadistas se nos asignó un rescate de $100,000 y nos enviaron a la prisión de Isla de Pinos. Al Padre Macho, a mi hermano Jorge Luis, y a mi primo José Raúl (Yayo) de Varona y a mí nos asignaron a ese grupo. Nos pusieron en un pequeño cuarto en el cual cabían unas 40 personas, dormíamos en el suelo y nos privaron de jabón, pasta de dientes y papel de inodoro. Nos mataron de hambre y a veces nos envenenaban la comida. El Padre Macho afrontó esta terrible situación con una gran valentía.

Fue de gran consuelo y apoyo espiritual tener al Padre Macho a nuestro lado durante estos años en prisión. Por la noche rezábamos el rosario e invocábamos la ayuda de San Judas Tadeo, patrono de los casos desesperados.

Al día siguiente de ser liberados de la prisión de Isla de Pinos, el 25 de diciembre de 1962, el Padre Macho me dio la comunión en la iglesia jesuíta de Gesu en Miami. El Padre Macho continuó participando en todos los actos de la Brigada 2506 a través de los años y especialmente en todos los aniversarios del 17 de abril. El Padre Macho iniciaba los actos con una invocación a Dios y decía algunas palabras. También el brigadista que se hizo sacerdote en Miami, Sergio Carillo, participó en estos actos patrióticos y ofició una misa en la Casa de la Brigada el 17 de abril de 2011 durante la conmemoración del 50 aniversario de la invasión. Ocasionalmente invitaba al Padre Macho a almorzar o cenar y siempre disfrutaba oyéndolo hablar de temas filosóficos, políticos y religiosos.

Después de anular mi primer matrimonio el Padre Macho me casó con mi segunda esposa Haydée en la pequeña iglesia de Santa Cecilia en Hialeah. Lo visité en su pequeño y modesto apartamento frente a la iglesia varias veces. Tenía siempre en el comedor una mesa llena de recortes de periódicos y le gustaba discutirlos. Con el pasar de los años sufrió demencia y vivió algún tiempo en la casa de retiro de los jesuítas en Miami. Posteriormente fue a pasar sus últimos años en la Casa Manresa en la República Dominicana, lugar de tranquilidad y retiro para padres jesuítas.

Algunos brigadistas pudieron visitarlo en ese apacible lugar donde vivió sus últimos años. Allí cobijado por los frondosos almendros y encumbrados de pinos, rodeado del mar, cocoteros y palmeras y en compañía de otros padres jesuítas retirados fue bien atendido. Después de entregar su alma a Dios el Padre Macho fue enterrado en el cementerio Manresa.

El Padre Tomás Macho fue un gran predicador y llevó una vida ejemplar, productiva, fructífera, valiosa e útil. Nosotros los brigadistas lo queríamos mucho y siempre lo recordaremos por su optimismo en la adversidad y por su elocuencia. Sus aportes a la Brigada de Asalto 2506 fueron innumerables.

¡Que descanse en la paz de Dios el alma noble de nuestro querido capellán de la Brigada 2506 Padre Tomás Macho!

Mauricio Montejo y Jústiz

por Frank de Varona

Uno de los patriotas camagüeyanos, quien empezó a pelear por la independencia de Cuba cuando era un niño, fue Mauricio Montejo y Jústiz. Era hijo de José Miguel Montejo y Fernandina Jústiz quienes eran de familia rica y antigua en Puerto Príncipe. Cuando era un niño con sus padres vino a los Estados Unidos durante la Guerra de los Diez Años. A la corta edad de 12 años en 1876 participó en la expedición a Cuba a bordo del barco El Mambí.

El patriota camagüeyano Fernando Figueredo Socarrás, quien fue íntimo amigo de Carlos Manuel de Céspedes y su secretario durante esta guerra y después amigo de José Martí, era tío de este joven patriota. En su libro La Revolución de Yara Figueredo escribió lo siguiente:

Un niño, Mauricio Montejo, sobrino del que os habla, que residiendo en Nueva York pudo burlar la vigilancia de sus padres, y alistándose en una expedición del Coronel Pacheco, se apareció en el campo manifestando al Presidente Estrada que, a pesar de sus doce años, había marchado para abochornar a los hombres de Nueva York. Este niño sentó plaza de soldado y se distinguió desde el primer combate en la caballería de Camagüey.

José Martí en una carta a Máximo Gómez explica “Mauricio Montejo de familia y pujanza, e insurrecto desde niño.” Montejo participó en los preparativos del alzamiento de 1895 en Camagüey y fue uno de los primeros que se levantó en armas en marzo del mismo año al frente de un pequeño grupo de soldados y operó en la zona sur de Puerto Príncipe. Tres meses después se incorporó a las fuerzas del General Máximo Gómez. Participó en numerosas batallas y fue ascendido a un alto cargo de oficial. Falleció en Camagüey rodeado de su familia en 1939. Hoy en día sus descendientes viven en Cuba y los Estados Unidos. Muy pocos cubanos han tomado las armas a una edad tan temprana como este gran patriota camagüeyano. En su honor una calle en Camagüey lleva su nombre.

Padre Félix Varela

Peregrinando a San Agustín al Encuentro del Siervo de Dios

por Frank de Varona

Este magnífico y valioso libro nos dice su autor, el doctor Rafael B. Abislaimán, es el producto de veintiséis años de continuas peregrinaciones a la ciudad de San Agustín en la Florida donde el padre Félix Varela vivió seis años en su niñez con sus abuelos maternos y donde vivió los tres últimos años de su vida.

En su primer viaje a esta bella ciudad el autor acompañó al monseñor Agustín A. Román y juntos visitaron la tumba del padre Varela en el cementerio Tolomato, lugar en que permaneció sepultado hasta 1911 cuando sus restos fueron trasladados a La Habana, Cuba. Impresionado por esa visita a la tumba del que “nos enseñó a pensar”, el doctor Abislaimán fundó y sirvió como presidente de la Fundación Padre Félix Varela, dedicada a difundir sus escritos, enseñanzas e ideas. Muchos han sido los logros de esta fundación como el sello y edificio de correo en la Calle Ocho del padre Varela, primer cubano que ha sido reconocido por el servicio postal de los Estados Unidos. Otro éxito fue el nombrar un senior high del Sistema Escolar Público del Condado Miami-Dade con su nombre. Por último fue colocar estatuas del padre Varela en Miami y San Agustín y la publicación de libros sobre el padre Varela.

Las peregrinaciones a San Agustín del autor, frecuentemente con más de 100 personas, hizo que comenzara a leer sobre la presencia cubana e hispana en la Florida y en todo los Estados Unidos para poder explicar a los peregrinos que ya suman más de 3,500 el significado de esta ciudad, la primera fundada permanentemente por una nación europea en este país.

Estos años de estudio e investigación han convertido al doctor Abislaimán en uno de los hispanistas más destacados de esta nación. Aunque el autor nos explica que éste no es un libro de historia, el lector comprobará que tiene una obra excepcionalmente detallada sobre la herencia cubana e hispana en los Estados Unidos acompañada de mucha información sobre la historia de Estados Unidos, Cuba y España y la historia de la iglesia católica en estas tres naciones.

El Dr. Abislaimán combate la leyenda negra desde las primeras páginas de su obra explicando que las pandemias fueron la verdadera causa de los millones de muertes entre los indígenas ya que no tenían la resistencia inmunológica contra todas las enfermedades de los europeos y africanos y de sus animales. Explica la motivación religiosa de la expansión española en las Américas y el esfuerzo de la corona española para proteger a los indios. El rey Fernando ordenó a Juan Ponce de León “Trate a los Indios lo mejor que pueda. Trate por todos los medios posibles de convertirlos a nuestra Santa Fe Católica.” El rey Carlos I de España y emperador de Alemania manda a Lucas Vázquez de Ayllón “…obtener la salvación (de los nativos) es el principal propósito de su empresa.”

Si bien muchos españoles maltrataron a los indios en las Américas, la corona trató siempre de protegerlos y los misioneros jesuitas y franciscanos crearon cientos de misiones para ayudarlos, convertirlos al cristianismo y educarlos en la agricultura, artes manuales y enseñarles a leer y escribir. Muchos misioneros ofrecieron sus vidas y se convirtieron en mártires tratando de convertir a los indios. Ninguna nación europea invirtió tanto esfuerzo económico y de vidas a la incorporación de los indígenas a su sociedad colonial.

El conquistador de La Florida y gobernador de todo el este de los Estados Unidos Pedro Menéndez de Avilés escribió a su sobrino en San Agustín poco antes de morir “Después de la salvación de mi alma, nada yo deseo más en este mundo, que estar en La Florida y allí terminar mis días salvando almas.”

El lector verá que el libro consta de diez capítulos. El primero llamado Los Primeros 50 Años describe las primeras exploraciones españolas a los Estados Unidos.

Juan Ponce de León llegó en abril de 1513, el domingo de Pascua de Resurrección, a nuestra península la que bautiza con el nombre de la festividad Pascua Florida. Ponce exploró la costa Atlántica de la Florida pasando frente al presente Miami y recorriendo los cayos de La Florida y bordeando la costa oeste hasta Charlotte Bay. Regresa de nuevo en 1521 con 200 hombres entre ellos varios sacerdotes y aperos de labranza, semillas y con 50 caballos y animales domésticos para comenzar la colonización de La Florida. Son atacados por los indios calusas y Ponce es herido gravemente por una flecha. Los colonos se retiran a Cuba donde muere Ponce de León en La Habana.

En 1525 Esteban Gómez, portugués al servicio de España, recorrió la costa Atlántica de Newfoundland hasta La Florida en busca de un estrecho hacia el mar Pacifico. Gómez bautizo a Canadá escribiendo acá nada o sea Canadá. En los  mapas del siglo XVI se la llama la Tierra de Gómez al Canadá

En 1526 Lucas Vázquez de Ayllón parte de Puerto Plata, La Española en seis naves con 600 hombres y mujeres, 100 esclavos negros (los primeros en llegar a los Estados Unidos) y dos dominicos, uno de ellos famoso defensor de los indios, Antón de Montesinos. La expedición desembarca en el estado actual de Georgia y funda la primera ciudad europea en esta nación que llama San Miguel de Gualdape. La muerte del líder y las enfermedades hacen que los colonizadores regresen a la Española.

El autor explica que dos años después en 1528, Pánfilo de Narváez, que había participado en la conquista de Cuba, organiza una expedición a La Florida acompañado por Álvar Núñez Cabeza de Vaca como tesorero y alguacil mayor. Desembarcan en la Bahía de Tampa con 400 hombres que incluían cinco frailes franciscanos y varios sacerdotes del clero secular.

Esta expedición es atacada por diferentes indios y deciden abandonar La Florida en el área de St. Marks al sur de la actual Tallahassee. Matan a los caballos y con sus cueros construyen cinco balsas y se echan al mar tratando de llegar a México. Pánfilo de Narváez y muchos otros españoles naufragan. Los sobrevivientes llegan a las costas de Texas. Eventualmente sólo se salvan Cabeza de Vaca, dos españoles y un esclavo llamado Estebanico y después de increíbles dificultades y haber caminado miles de millas llegan a México. Cabeza de Vaca escribe Naufragios en 1542, el cual es el primer libro sobre los Estados Unidos donde describe a los indígenas, costumbres y animales.

El autor explica como Hernando de Soto organiza otra expedición a La Florida. Llega a Cuba como gobernador de la isla y con la ayuda de Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, el español mas rico en Cuba, prepara su expedición.

Dejando a su esposa Isabel de Bobadilla como gobernadora de Cuba, única mujer al frente de un gobierno colonial en América, parte en nueve barcos y desembarca en la Bahía de Tampa en 1539. Su expedición consistía de 800 personas entre ellos 12 sacerdotes, frailes y seculares. Entre los soldados habían varios nacidos en Cuba. Porcallo de Figueroa, como segundo al mando, acompaña a de Soto a Tampa, pero decide regresar a Cuba. Su hijo cubano, el mestizo Gómez Suárez de Figueroa, participa y sobrevive la expedición. De Soto explora diez estados del sur de los Estados Unidos y muere y es enterrado en el Río Mississippi. La expedición fracasa en establecer ciudades pero provee a España con una valiosa información geográfica.

En 1549 el fraile Luis Cáncer con varios frailes y hermanos desembarca en el área de Tampa en un esfuerzo sin armas de convertir a los indios. Pero estos indios recuerdan el maltrato de las expediciones previas y los asesinan en la playa.

Por último el autor narra como Tristán de Luna y Arellano fracasa en 1559 en establecer una ciudad en Pensacola. Por un tiempo el rey Felipe II piensa que debe abandonar el esfuerzo colonizador en La Florida. Sin embargo, la posición estratégica de la península para proteger el paso de la flota de Indias de regreso a España, el deseo de cristianizar a los nativos y evitar la penetración de otras naciones enemigas, lo llevan a otro esfuerzo de colonización.

El capítulo dos se llama De Pedro Menéndez de Avilés y la Fundación de San Agustín en 1565, a la Visita del Obispo Juan de las Cabezas Altamirano en 1606. El rey Felipe II escogiendo a unos de los mejores marinos y guerreros de España, el asturiano Pedro Menéndez de Avilés, organiza una expedición a La Florida. Antes de partir la expedición llega a Madrid la noticia de la penetración de hugonotes franceses y el establecimiento de un fuerte llamado Carolina en el río St. Johns en el área del actual Jacksonville. El rey ordena la expulsión de los franceses protestantes y como siempre la conversión de los indios. Como explica el Dr. Abislaimán la legislación española y sus reyes fueron siempre muy favorables a los indios.

La fundación de San Agustín esta muy bien descrita por el Dr. Abislaimán. El 8 de septiembre de 1565 desembarca el Adelantado Pedro Menéndez de Avilés con gran pompa y ceremonia y llega hasta donde se encontraba el padre Francisco López de Mendoza. Besa la cruz y se canta el himno Te Deum Laudamos—dé gracias a Dios. Los indios timuacanos de la aldea de Seloy imitan lo que ven. A continuación se celebra la Santa Misa y después indios y españoles comen juntos. Este es el primer Thanksgiving, o Día de Acción de Gracias, de esta nación y fue celebrado 55 años antes del celebrado por los peregrinos ingleses en Plymouth, Massachussets.

¿Por qué no que conmemora el Día de Acción de Gracias de San Agustín? El autor se queja del olvido de la herencia hispana y de lo poco que se habla de la presencia hispana en los libros de texto de esta nación. Muchos libros ni siquiera mencionan al padre fundador Menéndez de Avilés.

Menéndez ataca y destruye el fuerte francés de Carolina en el río St. Johns y derrota a los franceses al sur de San Agustín. Funda varias misiones y fuertes en La Florida, Georgia, las Carolinas y uno en Virginia. Es nombrado gobernador de Cuba y gobierna los Estados Unidos por diez años. Establece la capital en Santa Elena, Parris Island, en la actual Carolina del Sur y explora la costa este de los Estados Unidos. Como explica el autor es importante notar que La Florida del siglo XVI llegaba a Newfoundland, Canadá y se extendía al oeste indefinidamente hasta México ya que los ingleses todavía no habían llegado a este país.

El autor describe el gran esfuerzo de los jesuitas y los muchos frailes que perdieron sus vidas tratando de evangelizar a los indios de la costa este de los Estados Unidos. También describe la llegada de los franciscanos y como uno de ellos, Alonso Gregorio de Escobedo, escribió el primer poema histórico llamado La Florida. El autor, amante de la poesía, tiene poemas por todo el libro muchos de ellos dedicados al padre Varela. Termina este interesante capítulo con la visita en 1606 del obispo Juan de las Cabezas Altamirano.

El capítulo tres se llama La Edad de Oro de las Misiones Franciscanas en La Florida. Explica el autor que a través del Visitador General Francisco Luis Jerónimo de Oré, nacido en Ayacucho, Perú, conocemos la gran labor de los franciscanos en las misiones de los indios timuacanos y apalaches. El Visitador General Oré, que llegó en 1616 y viajando a pie y en canoa, visitó casi todas las misiones de La Florida. Posteriormente publicó un libro llamado Mártires de La Florida donde describe la labor de 24 frailes en más de 30 misiones. Oré reconoce la gran labor apostólica de Fray Francisco Pareja que publicó el primer libro bilingüe en los Estados Unidos publicado en castellano y timuacano. Este libro es llamado Confesionario. Además Fray Pareja publicó un diccionario y una Gramática en Lengua Timuacana y Castellana.

Los franciscanos fueron los primeros en implementar la educación bilingüe en esta nación usando el idioma de los indios para enseñarles español. El Visitador General Oré comprobó la magnífica preparación católica de la mayoría de los indios, que además recibieron instrucción en lectura, escritura, artes manuales, agricultura y en la crianza de ganado. Muchos de estos indios eran vaqueros. Pocos saben que la industria ganadera comenzó en el centro de La Florida con ranchos de ganados en las misiones y con ranchos de españoles. El rancho más grande de La Florida pertenecía a la familia Menéndez Márquez. Este rancho llamado La Chúa tenía miles de cabezas de ganado y estaba en lo que hoy se conoce como el condado de Alachua.

El autor explica que a mediados del siglo XVII se estimaba que habían 44 misiones con 70 frailes donde vivían 26,000 indios cristianos, la mayoría timuacanos y apalaches. La misión más grande era San Luis de Talimali donde vivían 1,400 apalaches con dos frailes franciscanos y el delegado del gobernador de La Florida. Esta misión se encontraba en la actual ciudad de Tallahassee. Recientemente los arqueólogos han escavado esta misión y el estado de la Florida la ha reconstruido totalmente y se puede visitar.

Otra visita importante fue la del obispo Gabriel de Vara Calderón de 1674 a 1675. Durante esta visita Vara Calderón bautizó y confirmó a miles de indios y fundó misiones adicionales. Su reporte a la reina Mariana de España confirma la gran labor de estas misiones.

La ciudad de San Agustín nunca tuvo más de 3,000 habitantes. Para su protección el gobierno español decidió construir un gran fuerte hecho de coquina, piedra de conchas y caracoles pegados, que se encuentra en la Isla de Anastasia cerca de San Agustín. En 1672 comienza la construcción del Castillo de San Marcos para reemplazar el fuerte de madera que cuidaba la entrada de la ciudad. Fueron nueve los fuertes de madera que se construyeron antes de la construcción del castillo de piedra, único en los Estados Unidos.

Un ingeniero miliar cubano Ignacio Daza es el que dirige la obra. La construcción del castillo duró más de 20 años y protegió a toda la población durante las invasiones inglesas de 1702 y 1740. Entre los muchos gobernadores de La Florida se encontraban tres que habían nacido en Cuba. Muchos soldados que sirvieron en la guarnición también eran nacidos en Cuba.

El capítulo cuatro se llama De la Destrucción de las Misiones, al Dominio Inglés de La Florida y la Independencia Norteamericana. Este capítulo describe como las guerras de España repercutieron en La Florida. Durante la Guerra de Sucesión al Trono Español que comenzó en 1700 el gobernador inglés de las Carolinas el coronel James Moore comienza a atacar las misiones de La Florida con la ayuda de indios aliados a los ingleses. Una a una las misiones fueron destruidas y en muchas asesinaron a los frailes franciscanos y a muchos indios. Se calcula que más de 10,000 indios timuacanos y apalaches fueron esclavizados, llevados a Charleston y vendidos como esclavos a las islas del Caribe. A pesar de la crueldad demostrada por James Moore no hay leyenda negra sobre su actuación. También James Moore atacó a San Agustín en 1702 pero el Castillo de San Marcos sirvió de defensa y albergue a la población. El general James Oglethorpe fundador de la colonia de Georgia y la ciudad de Savannah atacó San Agustín en 1740 pero no la puede conquistar. La piedra coquina, como en el ataque anterior, absorbió las balas de cañón de los ingleses sin romperse. Por tal motivo el castillo nunca fue conquistado.

En este capítulo el Dr. Abislaimán nos narra la historia del primer pueblo de negros libres en los Estados Unidos. Desde 1693 el rey de España Carlos II había ofrecido la libertad a todo esclavo que se escapara de las colonias inglesas y que aceptaba el catolicismo y jurara lealtad a España. El rey Alfonso X El Sabio en el siglo XIII estableció leyes que regulaban la esclavitud en las Siete Partidas. En ellas se explicaba que la esclavitud es una “aberración de la naturaleza” y que “el hombre es una creación noble y libre de Dios.” Se reconocía que los esclavos tenían ciertos derechos tales como el derecho de comprar su libertad y establecer recursos contra los abusos del amo. También gozaban de protección contra la separación de la familia teniendo derecho a tener propiedad personal y recibir los sacramentos de la iglesia católica. Esto hizo que la esclavitud en La Florida y en las colonias españolas de América fuera menos cruel que en las de otras colonias de las naciones europeas.

Como resultado de la política española de protección a los esclavos que se escapaban de los ingleses se estableció a dos millas al norte de San Agustín el primer pueblo de negros libres. Cerca de 100 personas entre hombres, mujeres y niños vivían en este pequeño pueblo llamado Gracia Real de Santa Teresa de Mosé. El líder de este grupo y capitán de las milicias negras del fuerte Mosé se llamaba Francisco Menéndez. Estas milicias negras fueron muy valientes y leales a España y pelearon contra los soldados ingleses que invadieron La Florida.

La toma de La Habana por los ingleses en 1762 durante la Guerra de los Siete Años fue la causa de la pérdida de La Florida. Para poder recuperar La Habana, España accedió en el Tratado de Versailles, firmado el 10 de febrero de 1763, ceder La Florida a Inglaterra. La casi total población española de La Florida y los indios apalaches y timuacanos y los negros del fuerte Mose se exiliaron principalmente en Cuba. Muchos de los refugiados fundaron el pueblo en el área de Matanzas llamado El Nuevo San Agustín, cerca de Ceiba Mocha. Cada familia exiliada recibió del gobierno español una caballería de tierra (33 acres) y un esclavo. El último timuacano Juan Alonso Cabale murió en Guanabacoa años después.

Cuando los ingleses toman posesión de La Florida en 1763 la dividen en dos provincias cada una con su propio gobernador: Florida del Este con la capital en San Agustín y la Florida del Oeste con la capital en Pensacola. Ahora existían además de Canadá, 15 colonias en lo que es hoy en día los Estados Unidos. Sin embargo ningún libro de texto menciona las 15 colonias al igual que la mayoría ignoran la presencia hispana desde 1513. No se habla de estas dos colonias inglesas en La Florida.

Durante este período el Dr. Andrew Turnbull, un empresario y medico escocés, se le concede más de 100,000 acres a unas 65 millas al sur de San Agustín en la zona conocida como Mosquito Inlet. Allí el Dr. Turnbull decide establecer una plantación de índigo o añil que tenía gran demanda en Europa. A este lugar él le llama New Smyrna en honor a la tierra natal de su esposa. Se reclutan 1,500 inmigrantes con contratos de trabajo (indentured servants), la mayoría nacidos en la isla de Menorca. Acompañados con dos sacerdotes, uno de ellos el padre Pedro Camps, los menorquinos parten hacia La Florida. Al llegar en 1768 son tratados y abusados como si fueran esclavos. Sufren hambre, falta de techo y de ropa, exceso de trabajo, maltrato y hasta asesinato.

La gran mayoría de los contratos de trabajo ya estaban vencidos para 1777 pero nadie había sido liberado. Apelando al gobernador inglés éste autoriza el traslado de los menorquinos hacia San Agustín. Después de caminar por tres días sólo quedaba viva una tercera parte de la población original. Estos menorquinos tuvieron como líder al padre Camps. Se establecieron en San Agustín. Muchos de sus descendientes todavía se encuentran en La Florida y algunos de ellos se hicieron famosos como escritores. Uno de ellos, Joseph M. Hernandez, llegó a ser general y primer hispano en el Congreso.

Por último se discute en este capítulo la ignorada ayuda española a la independencia de los Estados Unidos. España y Francia y después Holanda participan en la guerra de independencia de las trece colonias británicas contra Gran Bretaña. La Florida del Este y del Oeste decidieron ser leales a Inglaterra.

España, que gobernó la Luisiana unos 40 años desde su capital en Nueva Orleans, comienza a ayudar a las trece colonias con pertrechos de guerra, medicinas y víveres a través de sus gobernadores Luis de Unzaga y Bernardo de Gálvez. También Francia y España donaron dos millones de libras tornesas que equiparon un ejército en las trece colonias con 30,000 uniformes e igual número de rifles con bayonetas además de cañones, pólvora, balas y tiendas de campaña. Sin esta ayuda económica  masiva y continua las trece colonias no hubieran podido derrotar al primer poder del mundo que era Gran Bretaña.

El gobernador Gálvez desde Nueva Orleans captura cinco fuertes ingleses en el valle del río Mississippi y posteriormente captura Mobile y Pensacola. En el sitio de Pensacola el ejército de Gálvez tiene 8,000 soldados muchos de ellos nacidos en Cuba y su segundo al mando es el mariscal de campo, nativo de Santiago de Cuba, Juan Manuel de Cagigal. Una larga flota española y francesa acompaña a Gálvez en esta batalla.

Posteriormente el general Cagigal conquista las Bahamas. El ayudante de Cagigal es Francisco de Miranda, el futuro precursor de la independencia suramericana. Desde La Habana la marquesa de Cárdenas y otros comerciantes dieron 4,520,000 reales al ejército de George Washington y al ejército francés para la última campaña de la guerra que termina en la rendición de los ingleses en octubre de 1781 en Yorktown. España gana esta guerra y recupera La Florida y las trece colonias se convierten en una nación independiente.

El autor se lamenta que las contribuciones de España al triunfo de la Revolución Americana y las victorias del General Bernardo de Gálvez son desconocidas por la mayoría de los estudiantes de este país ya que muchos libros de texto no las incluyen. El Dr. Abislaimán añade que la juventud hispana debe sentirse orgullosa de sus raíces por los sacrificios de sus antepasados en la construcción de esta gran nación.

El capítulo cinco se llama Segundo Período Español de La Florida (1784 a 1821). Como resultado de la paz que se firmó en París en 1783 llega a San Agustín al año siguiente el nuevo gobernador español Vicente Manuel de Zéspedes. Tres sacerdotes habían sido asignados a La Florida del Este y eran los padres Thomas Hassett, Michael O’Reilly, irlandeses educados en Salamanca, y Francisco Traconis, nativo de Santiago de Cuba. Uno de los grandes logros de este período del padre Hassett y del gobernador Zéspedes fue el establecimiento de la primera escuela pública e integrada de los Estados Unidos. La escuela abrió en 1787 con 26 reglas básicas para estudiantes y maestros preparadas por el padre Hassett. Esta escuela funcionó hasta el final del gobierno español en La Florida en 1821. El padre Traconis estaba a cargo de los grados primarios, y un segundo maestro, José Antonio Iguíñez, de los grados superiores.

El Dr. Abislaimán describe el territorio de Luisiana que incluía trece estados actuales de esta nación y se extendía del golfo de México hasta Canadá y del río Mississippi hasta las Montañas Rocosas. Un cubano Luis M. Peñalver y Cárdenas fue nombrado obispo de Luisiana y las dos Floridas.

En el estado de Texas hubo 64 asentamientos españoles con 37 misiones desde 1632 hasta 1793. En Arizona el padre jesuita Eusebio Kino fundó muchas misiones. Los frailes Silvestre Vélez de Escalante y Francisco Atanasio Domínguez exploraron el presente estado de Utah. En California el franciscano Junípero Serra fundó siete misiones de San Diego a San Francisco de 1769 hasta 1776. Posteriormente se añaden más misiones hasta llegar a 21.

La Florida es cedida a los Estados Unidos por el tratado Adams-Onís de 1819. Las invasiones del general Andrew Jackson y la debilidad de España para proteger esta colonia provocan la retirada definitiva de España en La Florida en 1821.

En este capítulo comienza el Dr. Abislaimán a narrar la biografía del padre  Félix Varela. Félix Varela y Morales nace en La Habana el 20 de noviembre de 1788. Su padre Francisco Varela y Pérez, natural de Tordecillas, España era teniente del regimiento fijo de La Habana. Su madre, Maria Josefa Morales y Medina, natural de Santiago de Cuba, era hija del coronel del  mismo regimiento Bartolomé Morales y Remírez.

Félix Varela se queda huérfano de padre y madre a una temprana edad. Su abuelo se lo lleva a vivir a San Agustín al ser nombrado comandante del Castillo de San Marcos. El niño Félix Varela con cinco años de edad se muda con sus abuelos y sus tías Rita e Isabel y su tío Bartolomé quien era militar. El joven Félix Varela anuncia a su familia que no le interesa una carrera militar diciendo “Yo quiero ser soldado de Jesucristo, mi designio no es matar hombres, sino salvar almas.”

Félix Varela vivió en San Agustín cinco años y a fines de 1799 regresa a La Habana con el propósito de completar su educación primaria, previo al ingreso en el colegio seminario de San Carlos y San Ambrosio. El Dr. Abislaimán continúa con la biografía de Félix Varela en Cuba en el seminario de San Carlos donde se distingue como un estudiante inteligente y perseverante.

En 1802 llega a La Habana un nuevo obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa que se convierte en el mentor de Félix Varela. Varela comienza a enseñar en el seminario de San Carlos y revoluciona la educación en Cuba. Enseña física y ética. Desde el inicio de su profesorado el padre Varela es muy popular con sus alumnos. Varela crea en el San Carlos el primer laboratorio experimental de física y química y publica y enseña en español (en esa época se enseñaba en latín).

Durante sus diez años como profesor publicó varios libros como La Miscelánea Filosófica en 1819 y las Lecciones de Filosofía en cuatro tomos en 1818 a 1819. Cuando en España se produce un levantamiento militar en 1820 donde se restaura la constitución de 1812 y se instala un gobierno liberal, Félix Varela comienza a enseñar una cátedra sobre la constitución en el San Carlos. Entonces el obispo Espada le pide al padre Varela que se presente como candidato a diputado a las Cortes españolas y es electo en marzo de 1821. Poco después Varela parte para España.

En los sucesivos capítulos de esta impresionante obra el Dr. Abislaimán describe la vida de Félix Varela de legislador en España a exiliado en los Estados Unidos. Este voluminoso libro debe ser leído por todo cubano e hispano que desee sentirse orgulloso de sus raíces en esta nación. El Dr. Abislaimán ha hecho un gran resumen de la presencia cubana e hispana en los Estados Unidos y también cubre mucho la historia de Cuba y la historia católica de esta nación. El libro se puede adquirir en la librería Universal.

 

 

 

 

Historia del Puerto Príncipe Legendario

por Frank de Varona

Esta columna que comienza con este número va a estar a cargo del historiador y educador Frank de Varona. La columna tiene el propósito de mantener vivo el recuerdo de las hazañas de nuestros patriotas, nuestra historia, leyendas y tradiciones para sentirnos orgullosos de la provincia y ciudad donde nacimos.

Los Loret de Mola y las Guerras de Independencia

En la segunda mitad del siglo XVIII, procedente de la villa Monte de                       San Juan, Obispado del Maine, en Francia, se estableció esta familia en la villa de Puerto Príncipe. El primer miembro de esta familia fue Don Luis Loret de Mola. Al pasar de los años esta familia se multiplicó en Puerto Príncipe.

Muchos miembros de esta robusta familia de patriotas camagüeyanos, los Loret de Mola, ofrecieron su juventud, hogar, dinero y muchos sus vidas peleando por la libertad de Cuba. A continuación presentamos un breve relato de sus hazañas en las guerras.

Enrique Loret de Mola y Boza

Nació en 25 de abril de 1841, hijo de Luis Loret de Mola y Batista y su primera esposa María Merced Boza y Miranda. Enrique se casó el 15 de julio de 1865 con Florinda Bueno e Iraola. Tuvieron cinco hijos. Uno de ellos, Luis Loret de Mola y Bueno, fue senador de la República de Cuba.

A los 27 años Enrique respondió a la llamada de Salvador Cisneros Betancourt, el Marqués, y se incorporó al grupo de 76 camagüeyanos junto al río Las Clavellinas el 3 de noviembre de 1868. Entró como soldado y al terminar la Guerra de los Diez Años había alcanzado el rango de coronel del Ejército Libertador. Fue ayudante y hombre de confianza del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz. Junto con su hermano Elpidio participó en el rescate de Sanguily y en todas las batallas del Mayor General Agramonte. Después de la muerte de Bayardo sirvió bajo las órdenes del Mayor General Máximo Gómez.

Peleó valientemente en numerosas batallas entre ellas la de Nuevitas, Santa Cruz, La Sacra, Guaímaro, Paloseco, Naranjo y Las Guásimas. En 1875 cruzó la Trocha militar del Júcaro con las fuerzas invasoras del General Gómez para penetrar Las Villas.

En la batalla del Jíbaro en 1876 se batió con el ejército español al mando del Capitán General Joaquín Jovellar. A pesar de estar a cargo de una caballería mucho menor que la del enemigo, Enrique Loret de Mola tomó la bandera y cargó al machete y derrotó al ejército español. El parte de guerra dijo: “Enemigo derrotado, héroe del día: Teniente Coronel Enrique Mola.” Días después fue ascendido a coronel. A pesar de luchar 10 años en la manigua en cientos de batallas nunca fue herido.

No estando bien de salud y siendo mayor no participó en la Guerra de 1895. Falleció en Camagüey en 1915. Martí escribió sobre la amistad de este patriota camagüeyano y su hermano Elpidio con Agramonte. Enrique es bisabuelo del director de esta revista, Eduardo Zayas-Bazán y Loret de Mola.

Elpidio Loret de Mola y Boza

Como su medio hermano Enrique, Elpido era hijo de Luis Loret de Mola y Batista y de su segunda esposa Concepción Boza y Miranda, hermana de su primera esposa. Nació el 17 de septiembre de 1853. Muy joven se unió al Ejército Libertador. Fue ayudante de su hermano Enrique y de Ignacio Agramonte, Julio Sanguily y Máximo Gómez. Tomó parte en el rescate de Sanguily y en casi todas las batallas importantes libradas en el territorio camagüeyano. En 1876 fue capturado y enviado prisionero a Ceuta en Marruecos.

Al final de la Guerra de los Diez Años fue liberado y trabajó en el central Senado con Bernabé Sánchez y después en el central Lugareño. Como su hermano, no participó en la Guerra del 95. Murió en Camagüey el 23 de marzo de 1934.

Carlos Loret de Mola y de Varona

Nació el 16 de septiembre de 1828. Fue hijo de Carlos Loret de Mola y Batista y de Juana de Varona y Loret de Mola. José Martí lo mencionó en el artículo de la Revista Universal en 1875. Se incorporó junto con su pariente Enrique Loret de Mola al ejército camagüeyano en Las Clavellinas. Fue nombrado gobernador civil del estado de Camagüey. En 1871 se marchó con su familia a Perú y posteriormente regresaron a Cuba.

Alejandro Loret de Mola y Batista

Se casó con Juana Mora y de la Pera y tuvieron dos hijos. Fue jefe de la fuerza de Caonao y murió en combate en la Jagua.

Gregorio Loret de Mola

Se casó en 1851 con Juana Sánchez-Pereira y Loret de Mola y tuvieron siete hijos. Murió en combate en la Guerra del 68.

Melchor, Alejandro, Adriana y Juanita Loret de Mola

Muertos a filo de machete y luego quemados por los españoles.

Melchorcito Loret de  Mola

Era un menor de siete años cuando fue herido al machete pero subrevivió aquella matanza. Se casó con Elvira Miranda y del Castillo. Luego tomó parte en la Guerra del 95 llegando al rango de coronel del ejército libertador de Cuba.

Luis Loret de Mola

Llegó al grado de capitán y murió en combate.

Arturo Loret de Mola

Participó en la expedición de Bernabé “Bembeta” de Varona en el Virginius y junto a Bembeta y otros camagüeyanos fue fusilado en Santiago de Cuba.

Carlos Loret de Mola

Peleó en las dos guerras de independencia y llegó al grado de teniente coronel.

Pedro Loret de Mola

Fue oficial de infantería y murió cerca de Morón.

Francisco y Federico Palomino y Loret de Mola

Ambos fueron oficiales de caballería. Francisco inició la carga a machete en el rescate de Sanguily y murió en combate en la Horqueta. Federico murió en el ingenio Oriente de Luaces.

Virgilio Loret de Mola y Batista

Fue deportado a Ceuta durante la Guerra del 68.

Todo el camagüeyano que lleve el apellido Loret de Mola debe sentirse extremadamente orgulloso de su noble y antigua familia de Puerto Príncipe ya que pelearon valientemente y muchos dieron sus vidas por la libertad de Cuba.

 

El Rescate del Brigadier General Julio Sanguily

por Frank de Varona

Uno de los combates más brillantes y audaces de la Guerra de los Diez Años (1868-1878) en Cuba fue el rescate del Brigadier Julio Sanguily ejecutado por 35 jinetes a las órdenes del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz. Esta hazaña de los 35 valientes centauros ocurrió el 8 de octubre de 1871 cerca de la ciudad de Puerto Príncipe, hoy llamada Camagüey.

El Brigadier Sanguily, quien estaba inválido debido a heridas recibidas en combates, pidió autorización al Mayor, como le decían sus soldados a Ignacio Agramonte, para ir al cercano rancho de Cirila López para que le lavaran la ropa. El Mayor le dijo “Esta bien, puedes ir; pero te advierto, Julio, que el día menos pensado tus audacias te van a poner en manos de los españoles.”

Llegando al rancho de Cirila, Sanguily se desvistió y se cubrió con una manta mientras le lavaban la ropa. De pronto fueron sorprendidos por una columna española. Sanguily ordenó a sus ayudantes y a las mujeres del rancho que huyeran al bosque. Al ser capturado se identificó con franqueza viril, “Pertenezco al Estado Mayor del Mayor General Agramonte. Soy el Brigadier Julio Sanguily.”

Los españoles decidieron regresar a marchas forzadas con sus 120 soldados a Puerto Príncipe con tan ilustre prisionero y otros prisioneros cubanos más que tenían capturados. El sargento Fernández amarró a Sanguily y llevó las riendas de su caballo. Mientras tanto el ayudante de Sanguily que escapó del rancho informó a la caballería de Agramonte de lo sucedido.

Ignacio Agramonte, llamado Bayardo de la Revolución, se dirigió a sus 70 soldados y pidió 35 voluntarios diciendo “Todo el que esté dispuesto a rescatarlo o morir, que de un paso al frente.”

Montando en su caballo Mambí, Agramonte llamó a sus jinetes. Todos los miraron. Tenía 30 años y medía seis pies y dos pulgadas de estatura. Era delgado, erecto y recio. Su caballería, considerada la mejor del Ejército Libertador, estaba dispuesta al seguirlo al fin del mundo. Agramonte ordenó al comandante Henry Reeve, llamado el Inglesito, a que buscara la columna española acompañado de cuatro jinetes.

El Capitán Francisco Palomino Loret de Mola pareó su caballo al de Agramonte y le dijo “Creo, Mayor, que se intenta una acción para rescatar a mi jefe, y si eso es así, por ser su ayudante, le ruego me señale un sitio en el lugar más peligroso.” El Mayor respondió “Así, Capitán Palomino, marche usted al lado del Comandante Henry Reeve.”

Los españoles sudorosos y cansados llegaron con su famoso prisionero a beber agua alrededor de un pozo situado en el potrero de la finca “La Esperanza,” propiedad de Antonio Torres. Reeve los descubrió y galopeó a notificar a Agramonte. A la vista del enemigo, Agramonte desenvainó su sable y dijo “Compañeros!  En aquella columna enemiga va preso el General Sanguily y hay que rescatarlo vivo o muerto o quedar todos en la demanda! El Mayor rugió “Corneta, toque a degüello!”

El enemigo, que contaba con cuatro veces más soldados bien armados, fue sorprendido por la fulminante carga al machete. El sargento Fernández que custodiaba a Sanguily lo derribó del caballo y le hizo un disparo a corta distancia hiriéndole la mano. Pero antes de que lo pudiera matar, el sargento murió de un sablazo. Sanguily, herido, salvó su vida gritando repetidamente “ Viva Cuba!” para que en la confusión del ataque no lo mataran ya que iba vestido con ropa de soldado español. Los españoles fueron derrotados y huyeron. Habían muerto once españoles y un cubano en el combate. La caballería mambisa había capturado 60 caballos, 40 monturas, una tienda de campaña y una buena cantidad de balas, revólveres y sables.

Agramonte abrazó a Sanguily diciéndole, “Julio, te dije que el día menos pensado ibas a caer en poder de los españoles, pero no creí que fuese tan pronto.”

Entre los 35 centauros de ese glorioso ataque se encontraban, aparte de los ya mencionados, el Coronel Antonio Luaces Iraola, Teniente Coronel Emilio Luaces Iraola, Comandante Enrique Loret de Mola y Boza y su hermano, Elpidio Loret de Mola y Boza, Comandante Manuel Agüero, Capitán Andrés Díaz y el Alférez Manuel Arango, quien fue herido. La mayoría de estos valientes héroes camagüeyanos tienen descendientes en el exilio y en Cuba.

El Mayor General Ignacio Agramonte reunió a sus valientes soldados y les dijo “ Vuestros nombres, después de este hecho glorioso, figuraran en la historia de nuestras guerras como símbolo de arrojo y valor!”

Y así fue. Los cubanos, y en particular los camagüeyanos, a casi 136 años de aquel hecho histórico recuerdan y veneran la bravura de aquellos patriotas. El rescate de Sanguily se considera como uno de los episodios más extraordinarios de la Guerra de los Diez Años.

Joaquín de Agüero y Agüero

por Frank de Varona

Diez y siete años antes del Grito de Yara ya había comenzado la lucha por la independencia de Cuba en los montes de Camagüey. El patriota culto y rico que fue líder de esta insurrección y que dio su vida por la libertad de Cuba fue Joaquín de Agüero y Agüero. Nació este prócer el 15 de noviembre de 1816 y fueron sus padres Miguel Antonio de Agüero y Luisa Agüero. Su padre era un rico hacendado y provenía de una familia de mucho abolengo.

Joaquín de Agüero estudió primero en Puerto Príncipe y después en la Habana donde obtuvo el título de Bachiller de Leyes. No pudo ejercer como abogado al enfermarse su padre y tener que regresar a Puerto Príncipe para hacerse cargo de las fincas y negocios de la familia.

En su ciudad natal contrajo matrimonio con su prima hermana Ana Josefa Agüero Perdomo. Fue muy feliz en su matrimonio y tuvieron tres hijos. Poco después de contraer matrimonio murieron sus padres. Joaquín de Agüero heredó una gran fortuna y ocho esclavos. Inmediatamente les dio la libertad a los esclavos enemistándose con las autoridades españolas que querían mantener la esclavitud en Cuba.

En 1842 Agüero fundó una escuela gratuita en Guáimaro para niños pobres. La mayoría de estos niños eran hijos de los esclavos que él había liberado. Por este noble gesto la Sociedad Económica de Amigos del País nombró a Agüero socio honorario.

Con un grupo de patriotas camagüeyanos, Agüero fundó y se convirtió en líder de la Sociedad Libertadora de Puerto Príncipe. Los miembros de esta sociedad comenzaron a conspirar contra el gobierno español que oprimía a los cubanos. Adquirieron una imprenta e inundaron de panfletos revolucionarios toda la provincia. Las camagüeyanas apoyaron a sus esposos y familiares y donaron sus ricas joyas de oro y piedras preciosas para recaudar fondos para la revolución.

El 3 de mayo de 1851 el gobernador de Puerto Príncipe Lemery dio la orden de arresto de los 12 principales organizadores de la insurrección. Casi todos fueron hechos prisioneros y enviados presos a España. Joaquín de Agüero decidió alzarse en la manigua y cuando se despidió de su esposa Ana Josefa ésta lo abrazó diciéndole “Ve, cumple con tu deber, y que cuando vuelva a abrazarte seas un hombre libre”.

Con unos 44 hombres Agüero lanzó su grito de independencia en la loma de San Carlos en la  finca San Francisco de Jucaral partido de Cascorro. Agüero les habló a sus soldados diciendo “Este es el momento más grande de mi vida y sólo se puede comparar con el día en que di libertad a mis esclavos”. Agüero decidió atacar a Tunas, pero ni él ni sus hombres, tenían experiencia militar. Al atacar a Tunas en la oscuridad de la noche los patriotas, sin reconocerse, pelearon entre sí. Mientras Agüero y sus hombres eran perseguidos por los españoles su esposa Ana Josefa y otras mujeres camagüeyanas preparaban vendas para los heridos y la bandera que debía enarbolar Joaquín de Agüero. A ella se debe la gloria de quizás haber sido la diseñadora de la primera bandera de la estrella solitaria que se hizo en nuestra patria. Ana Josefa, quien siempre apoyó la independencia de Cuba, escribió una carta a su esposo el 30 de junio de 1851. Entre otras cosas decía “Mi bien, mi soldado, me parece que ninguna ofrenda puedo hacerle más grata ni más oportuna que la bandera de nuestra patria, así es con placer indecible la proyecté y la trabajé ayer”.

Un traidor entregó a Agüero y sus soldados a los españoles. Después de su captura fueron torturados mientras los llevaban a Puerto Príncipe y encerrados en el calabozo del cuartel de la Vigía, hoy Hotel Camagüey.

Los prisioneros fueron sometidos a un consejo de guerra y condenados al garrote. La sociedad camagüeyana acudió ante el gobernador a interceder por los prisioneros pero sus súplicas fueron ignoradas.

El verdugo que hacía funcionar el garrote fue envenenado por un camagüeyano y arrojado a la plaza mayor. Entonces los españoles decidieron fusilar a Joaquín de Agüero y a tres de sus compañeros, Tomás Betancourt, Fernando de Zayas y Miguel Benavides. A las seis de la mañana del 12 de agosto de 1851 en la Sabana de Méndez fueron fusilados estos cuatro patriotas camagüeyanos. Fernando de Zayas antes de ser fusilado les gritó a los camagüeyanos que presenciaban la ejecución “Pueblo de Camagüey muero por la libertad de Cuba”.

Toda la ciudad de Camagüey guardó luto.  Las principales familias se fueron al campo y las camagüeyanas se cortaron el cabello en señal de protesta. Después circuló una cuarteta que decía:

Aquella camagüeyana

que no se cortase el pelo,

no es digna en nuestro suelo

la miremos como hermana.

Después del fusilamiento de Joaquín de Agüero y los otros tres patriotas sus bienes fueron confiscados por el gobierno de España. Ana Josefa con sus hijos se exilió en Nueva York y allí siguió luchando por la libertad de Cuba. Ana Josefa repetía la frase de su esposo en la víspera de su fusilamiento, “Y ese pueblo ¿Qué hace?” Ana Josefa murió en esa ciudad el 25 de diciembre de 1868 poco después del comienzo de la Guerra de los Diez Años.

El insigne patriota Joaquín de Agüero y Agüero ha sido honrado con una plaza y un obelisco en el lugar donde fue fusilado. Una calle y un colegio en Camagüey llevan su nombre y la República de Cuba creo un sello aéreo de 12 centavos en su honor. Este patriota camagüeyano fue uno de los primeros en entregar su vida por la independencia de Cuba.

Gaspar Betancourt Cisneros

por Frank de Varona

Uno de los camagüeyanos más importantes en la historia de Cuba fue Gaspar Betancourt Cisneros que nació en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, el 29 de abril de 1803 y falleció en La Habana el 7 de diciembre de 1866. Cursó sus primeros estudios en su ciudad natal donde estudió entre otras materias francés y latín y completó su educación en Filadelfia donde aprendió inglés. Sabemos que viajó por Europa ya que desde Florencia escribió cartas a su amigo el Conde de Pozos Dulces. Después de residir en Estados Unidos por dos años parte de Nueva York hacia La Guaira, Venezuela. Con otros patriotas cubanos trató de convencer al Libertador Simón Bolívar a que luchara por la independencia de Cuba pero esta misión fracasó.

En 1832 regresó a Puerto Príncipe sin abandonar su ilusión de ver a su patria libre e independiente. Internándose en su extensa finca llamada El Ciego de Najasa, que tenía dos leguas de radio y unas 1900 caballerías de tierra (un caballería es equivalente a 33 acres), fundó escuelas para los pobres donde dio lecciones a los campesinos. Concedió la libertad a sus esclavos y fundó una colonia agrícola repartiendo gratuitamente tierras de su finca. Viajó por toda Cuba para conocer su tierra y estudiar sus costumbres.

Se dedicó al periodismo, siendo considerado como uno de los mejores de su época. Publicó artículos sobre el mejoramiento de las costumbres, educación, industria, agricultura, economía, literatura, ciencia y otros temas. En 1950 el Ministerio de Educación publicó en La Habana un libro llamado Escenas Cotidianas que recoge 26 artículos publicados por Gaspar Betancourt Cisneros con el seudónimo El Lugareño. Este libro recoge los artículos del Lugareño de su columna en la Gazeta de Puerto Príncipe escritos de 1838 a 1840.

En estos artículos El Lugareño trató de reformar las costumbres de su querido Puerto Príncipe y criticó los vicios y malos hábitos de su ciudad natal. Por ejemplo, criticó el mal estado de la educación primaria en Puerto Príncipe, la falta de librerías, y la falta de apoyo de la Gazeta que apenas tenía 140 subscriptores. Describió los excesos en la fiesta del San Juan camagüeyano donde los jóvenes, montando a caballo en parejas de ambos sexos, corrían por las estrechas calles de la ciudad dándose golpes con vejigas de animal atadas a la extremidad de un garrote y gritándose insultos unos a otros. También atacó la rutina provincial y la falta de progreso. En uno de sus artículos expresó: “Cierto es que debido al aislamiento en que vivimos, casi divorciados del mundo mercantil, un libro nuevo, una nueva idea, un sistema nuevo, una máquina nueva envejecen y decaen allende los mares, antes de llegar a noticias de nosotros.”

El Lugareño no sólo describió los problemas del aislamiento provincial sino que trató contra viento y marea de fomentar el progreso económico en Puerto Príncipe. Su gran éxito fue lograr la construcción del ferrocarril de Camagüey a Nuevitas, segundo construído en Cuba, que modernizó y mejoró su comercio y comunicación con el resto del mundo. Fomentó exposiciones de ganado y luchó por que se fabricara en Camagüey mantequilla, queso, jamón y otros productos que hasta la fecha se traían de afuera.

Luchó por la libertad de Cuba y fue encarcelado. En una ocasión el Capitán General O’Donnell lo amenazó “con arrancarle la cabeza.” Tuvo que partir hacia el exilio a los Estados Unidos. Los españoles le confiscaron todos sus bienes. Se dedicó a la enseñanza en Nueva York y presidió en 1852 la Junta Cubana para conseguir la independencia de Cuba. Después de 15 años en el exilio se la permitió regresar a Cuba. En un principio apoyó la anexión de su patria a Estados Unidos, pero después abandonó esta idea y propuso la revolución para lograr la independencia. Escribió “sin la revolución no hay patria posible; sin la revolución no hay derechos posibles; ni virtudes, ni honor para los cubanos…A vencer en Cuba o a morir en Cuba.”

Al final de su vida se dio cuenta que la guerra contra España era inevitable ya que España no haría reformas en Cuba. Murió el 7 de diciembre de 1866 a la edad de 63 años. El Lugareño ha sido descrito como el “camagüeyano más insigne desde la colonización hasta la víspera de la guerra heroica de Yara.” El propio Betancourt Cisneros escribió “el mejor patriota es aquel que más y mayores bienes le haga a su pueblo, no el que más y mayores alabanzas le prodigue.”

Indudablemente Gaspar Betancourt Cisneros fue un gran patriota que luchó por la independencia de Cuba y fomentó el mejoramiento de costumbres, la enseñanza, y el progreso económico y social, sobre todo de su adorado Puerto Príncipe. Sufrió la cárcel, el exilio y la pérdida de sus propiedades pero nunca claudicó con sus principios y vivió una vida ejemplar y digna de admiración.

Fernando Figueredo Socarrás (English)

Patriotic, Political  and Historian

by Frank de Varona

Now that we celebrated a new anniversary of the 10 of October it is important to remember patriotic the Cubans that as much they were sacrificed to reach the independence of Cuba. During the month of October also the Month of the Spanishness is celebrated and we remembered the Hispanic contributions to the United States. Fernando Figueredo Socarrás was an individual that made great contributions to Cuba and the United States. At the same time she was one of the most important figures of the history of Cuba of century XIX and principles of century XX.

This insigne camagüeyano not only participated in the first and last battle of the War of the Ten Years and was the delegate of the Cuban Revolutionary Party in Tampa during the War of 1895, but that became first Cuban the elect one to the legislature  state of Florida, first Cuban mayor of the United States, and first Cuban superintendent of schools of this country. She was witness of the two wars of independence of Cuba and wrote several books of history on these conflicts.

Been born in Port Prince, nowadays Camagüey call, the 9 of February of 1846, Figueredo passed its childhood in Bayamo. To the 18 years it goes with its family to the United States where it studies in the School of  Engineering of Troy in the state of New York. In this state friend became of Teddy Rossevelt, who said “Figue to him.”

In Troy it receives a letter of its father who communicates the revolt to him in Cuba against Spain. Immediately the young person of 22 years leaves his studies and returns to Bayamo. Figueredo is named Assistant and Secretary of Carlos Manuel de Céspedes, who the 10 of October of 1868 had proclaimed independence  of Cuba in its talent the Damajagua giving him the freedom to its slaves. The call Father of the Mother country later had attacked the town of Yara, known like Grito de Yara.

Next to Turfs it participates later in the capture and the defense of Bayamo and in the fire of this city, that their inhabitants preferred to burn it before rendering it to the Spanish army. These events take to Figueredo to publish their first book of history, The taking of Bayamo of 1893 where its testimony of the first great battle of the War of the Ten Years renders that lasted from 1868 to 1878.

When knowing the heroic death Turfs in San Lorenzo the foot of the Masterful Mountain range visits east place where the Father of the Mother country was pestered with shots. Figueredo bravely continues fighting in numerous combats and to the end of the war it is ascended to the colonel degree.

It accompanied to general Antonio Maceo to Handles by Baraguá to its famous interview with the Commander in chief by Cuba Arsenio Martinez Fields. At the end of the war it divides to colonel Figueredo with its wife Juanita Antúnez and his son, born in manigua, for exile. In 1881 it arrives at Key Hueso or Key West.

Guest to give lectures on the War of the Ten Years by a group of Cuban ladies called “Daughters of the Freedom.” Figueredo gives nine lectures from 1882 to 1885. These are published in a called book The revolution of Yara in Havana in 1902. Ten years later Fernando Figueredo was named president of the Academy of History of Cuba. And in that same year, 1912, it publishes the biography of Jose Dolores Poyo, intimate friend of Martí and one of the leaders of independentista movement of Key Bone.

Like Poyo, colonel Figueredo helps Jose Martí to collect bottoms between the tobacco growers of Key Bone and Tampa. Jose Martí stays itself in the house of Figueredo when he visits Key Bone.

During the War of 1895, Figueredo wanted to get up itself to the Cuban Army of liberation but it was ordered by Jose Martí to that it served to the Cuban Revolutionary Party from Florida. Figueredo recruit welded, prepares expeditions to Cuba and collects of $30.000 to $50.000 dollars to the month between Tampa and Cayo Hueso. This money the offer to Takings Estrada Palma to New York.

Fernando Figueredo during the years of exile  in Florida citizen becomes of the United States. In 1885  he is elect representative to the legislature of Florida, becoming the first Cuban American in obtaining that electoral position. Later one becomes first Hispanic and Cuban to the named being the superintendent of schools in the County Monroe, who includes all the keys.

The labor conflicts in Key Bone cause that many Cuban workers are transferred to the area of Tampa where many tobacco factories settle down. In June of 1895 Figueredo he is elect mayor of West Tampa. Shortly after it resigns to the mayorship of West Tampa in a letter to the governor of the Flowery one because it thinks that their works by the independence of Cuba create conflicts with their position. The governor rejects his resignation saying that its work in favor of Cuba honors to the one of mayor of West Tampa.

Gained the independence of Cuba it resigns definitively to the mayorship to end of December of 1898 and returns to its mother country of birth. The military governor of Cuba Leonardo Wood names Secretary of State and Interior. Figueredo participates in the Constituent Convention of 1901.   first president of Cuba Tomás Estrada Palma chooses Chief of a main directorate of Communications in 1902 and two years later he names Chief quartermaster chief of the quartermaster service of the Republic.

During the second armed intervention of the United States in 1906, the governor Charles E. Magoon chooses General Treasurer of the Republic, position that occupies by several years. During these years of public life so active east illustrates camagüeyano has time to write history books. Aside from already mentioned, Figueredo wrote Pedro Figueredo and Praise of General Jose Watched Argentes. Also it wrote poetries.

Surrounded by its numerous family of nine children and many grandsons it dies in Havana the 13 of April of 1929 at the age of 83 years. Fernando Figueredo Socarrás  he was a great patriotic and Cuban historian who also served to this nation during his long years of exile. He was the companion of Carlos Manuel de Céspedes and of Antonio Maceo, it helped to Jose Martí in the organization  as the Cuban Revolutionary Party and it served in high positions public to the North American governors as Cuba and the first Cuban presidents. At the same time it participated in the policy and the government of Florida and directed the state schools of a county. He was a great man of honor and valentía and honored and he was faithful to two flags, the one of Cuba and the one of the United States.