Siento a Cuba (voiced by Andy Garcia)


Siento a Cuba, con narracion de Andy Garcia. Traducido con titulos en Espanol.

I Feel Cuba with narration by Andy Garcia. Translated with subtitles in Spanish.

Eternal Cuba con Enrique Chia

Explore the island’s heritage with Cuban pianist Enrique Chia. A look into Cuba’s musical and architectural heritage.

Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda

Poblador y Conquistador de Cuba

por Frank de Varona

Muchos camagüeyanos y cubanos de otras partes de Cuba son descendientes de Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, entre ellos el autor de este artículo. Fue Porcallo un cruel conquistador y encomendero que participó en la conquista de Cuba en 1511 con unos 300 españoles, algunos de los cuales participarían en la exploración y conquista de otras partes de América. Entre los primeros conquistadores de Cuba se encontraban Francisco Hernández de Córdoba, explorador de Yucatán; Juan de Grijalva, explorador de México; Pánfilo de Narváez, explorador de La Florida; Hernán Cortés, conquistador de México; Fray Bartolomé de las Casas, Apóstol de las Indias; Bernal Díaz del Castillo, historiador de la conquista de México; y otros mas. Los invasores españoles de la isla de Cuba, habitada por los pacíficos indios taínos, siboneyes y guanahatebeyes, fueron dirigidos por Diego Velázquez de Cuéllar, quien fue el primer gobernador español en Cuba.

Hay discrepancias entre historiadores sobre la fecha de nacimiento de Porcallo que ocurrió en Cáceres, España. Pezuela piensa que fue en 1494, Leví Marrero en 1487 y la heráldica hispana en 1476. Previamente Porcallo había servido en el ejército en España, Italia y la Española (hoy Haití y la República Dominicana). No creo que Pezuela esté correcto en la fecha de nacimiento de Porcallo pues tendría sólo 17 años al invadir a Cuba. Aceptaremos la fecha de Leví Marrero de 1487.

Nueve generaciones separaban a Porcallo de su antepasado el infante Fernando de la Cerda (1255-1275), hijo del rey Alfonso X el Sabio (1221-1284), y de la esposa del infante, Blanca Capeto (1252-1320), hija del rey de Francia Luis IX (1214-1270),  declarado santo en 1297. Porcallo descendía de los condes, después duques, de Feria.

Para la mayoría de los historiadores Vasco Porcallo de Figueroa murió en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe en 1550. Fue enterrado bajo el altar mayor de la iglesia parroquial.

Porcallo fue uno de los fundadores de la primera villa en Cuba, Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa (1512) para después pasar a fundar Nuestra Señora de la Santísima Trinidad (1514) y ser uno de los fundadores de la villa de Santa María del Puerto del Príncipe (1514), Sancti Espíritus (1514) y más tarde de la octava villa de Cuba, San Juan de los Remedios de la Sabana del Cayo.

Vasco Porcallo de Figueroa maltrató a muchos indios cubanos que le fueron asignados como encomendero, muchos de los cuales se suicidaron al perder la libertad. En su crueldad como encomendero y soldado, Porcallo fue similar a muchos otros españoles y europeos en las Américas. Fue un hombre de su tiempo. Sin embargo, trató con cariño a su larga descendencia mestiza y a sus  hijos de esclavas negras. Procuró casar a sus hijos con españoles o mestizos de buena posición y los ayudó económicamente. Durante su recorrido por la isla el obispo de Cuba Diego Sarmiento bautizó y legitimó a los numerosos hijos de Porcallo.

Porcallo se unió a la expedición de Diego Velázquez en La Española y partieron de Salvatierra de la Sabana (hoy en día localizada en Haití). Velázquez y sus soldados conquistaron rápidamente a los indios cubanos y fundaron las primeras siete villas entre ellas Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey. Pronto Porcallo se convirtió en el español más rico de Cuba. En 1534 Porcallo tenía 150 indios encomendados, 50 indios y 15 negros esclavos y seis españoles empleados en sus haciendas y minas.

Porcallo vivió casi toda su vida en varias  villas o ciudades de Cuba. Sin embargo, participó en la conquista de Nueva España o México junto a Hernán Cortés y también participó en la expedición de Hernando de Soto a La Florida.

Porcallo era amigo del gobernador de Cuba, Diego Velázquez, y pasó a Nueva España con Pánfilo de Narváez para arrestar a Hernán Cortes quien le fue desleal a Velázquez. Sin embargo, Cortés derrotó a Narváez y muchos de sus soldados se unieron a Cortés, entre ellos Porcallo. La firma de Porcallo aparece en un documento junto con la de 500 conquistadores pidiendo al Emperador Carlos V que nombrara a Cortés capitán general de Nueva España. Carlos V aceptó esta petición y Cortés fue nombrado capitán general en 1522. Porcallo luchó contra indios rebeldes en México y después regresó a Cuba por encargo de Cortés para conseguirle caballos y abastecimientos.

Estando Porcallo en Trinidad ocurrió un acto de deslealtad a la autoridad del Emperador Carlos V durante la rebelión de los comuneros en España en Sancti Espíritus. Porcallo, con unos 20 hombres armados, se presentó ante los miembros del ayuntamiento de esa ciudad y les informó que iban a hacer lo que él les mandase en nombre de sus majestades. El alcalde Hernand López echó mano a una espada y antes de poder sacarla Porcallo lo apuñaló y al resto de los miembros del ayuntamiento se los llevó presos a Santiago de Cuba confiscando sus propiedades.

Después de este episodio Porcallo regresó a México donde mató a dos hombres y posteriormente regresó a Cuba. En 1527 Porcallo se entrevistó con Pánfilo de Narváez en Santiago de Cuba y lo ayudó a reclutar soldados y a conseguir provisiones para su expedición a La Florida en 1528. Sotomayor, un hermano de Porcallo, participó en la expedición y murió de hambre en Texas.

Al año siguiente Porcallo acompañó a Cortés a España en su viaje triunfal. Para ambos fue su momento de gloria y el mejor tiempo de sus vidas al ser recibidos con honores en la corte del Emperador Carlos V. Porcallo regresó a Nueva España y después a Cuba donde continuó teniendo hijos y aumentando su riqueza. Sus haciendas o fincas se extendían desde la provincia de Camagüey hacia Las Villas, convirtiéndose en el terrateniente más rico de Cuba.

En 1538 Hernando de Soto llegó a Santiago de Cuba con el cargo de gobernador de Cuba y de La Florida. De Soto fue a Cuba con el fin de reclutar soldados y buscar provisiones para la conquista de La Florida, que era el nombre de los Estados Unidos en esa época. Porcallo fue a Santiago de Cuba a ofrecer su apoyo a de Soto y éste lo nombró teniente general de su armada y ejército y teniente gobernador de La Florida.

El Inca Garcilazo de la Vega, quien era pariente de Porcallo y escribió una crónica de la expedición de Hernando de Soto a diez estados actuales del sur de los Estados Unidos y nos dice:

Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, como hombre generoso y riquísimo ayudó magníficamente para la conquista de la Florida, porque sin los muchos criados españoles, indios y negros que llevó a esta jornada y sin el demás aparato y menaje de su casa y servicio, llevó 36 caballos para su persona, sin otros más de 50 que presentó a caballeros particulares del ejército. Proveó de mucho bestimiento de carnaje, pescado, maíz, cazabe sin otras cosas que la armada hubo de menester.

 

Porcallo también ayudó a reclutar a soldados españoles y cubanos. Su hijo mestizo Gómez Suárez de Figueroa participó y sobrevivió la expedición a La Florida. Porcallo trajo muchos cerdos de sus fincas para los más de 1,000 soldados de esta expedición. De Soto y Porcallo partieron de La Habana el 12 de mayo de 1539 en ocho navíos, carabelas y bergantines desembarcando en la actual bahía de Tampa. Poco después Porcallo entró en combate con los indios del área y persiguiéndoles se hundió en un pantano y estuvo a punto de ahogarse. Porcallo entonces decidió regresar a Cuba repartiendo sus caballos y armas y dejando a su hijo en la expedición.

De regreso a la isla, Porcallo trabajó para reponer todo el dinero y ayuda prestada a de Soto, quien fracasó y murió en la expedición. En 1544, cuando Porcallo tenía 56 años, el obispo Sarmiento visitó Puerto Príncipe y escribió:

El 30 de marzo vine a esta villa del Puerto del Príncipe, que visité. Hay 14 vecinos. En la comarca vive Vasco Porcallo de Figueroa, la más calificada persona de esta isla, de linaje y hacienda. Tiene en esta villa casada dos hijas mestizas con dos de los principales Della y donde su Sabana (Remedios) que por mar y tierra dista de aquí cien leguas, viene siempre a residir aquí parte del año. Es generoso y animoso, y es mucha parte para sustentar esta villa y de la Sancti Espíritus. Todos le respetan como a padre, por sus buenas obras. Ahora es ido al Habana a visitar y consolar a Doña Isabel de Bobadilla por la muerte de su marido Don Hernando de Soto. (Ella había sido nombrada gobernadora de Cuba por su marido).

 

Aparte de los 14 vecinos había en Puerto Príncipe 235 indios encomendados a los vecinos así como 160 negros e indios esclavos de Yucatán. En 1553 el gobernador Gonzalo Pérez de Angulo abolió las encomiendas y la esclavitud de los indios de Cuba.

En sus últimos años Porcallo vio crecer a su extensa familia y su riqueza. El capitán Juan de Argote, casado con la hija mestiza de Porcallo, María Figueroa, y que vivió en Puerto Príncipe, escribió de su suegro lo siguiente:

…se trataba como señor que tenía muchos criados, casa muy adornada y repostería y cuando iba a visitar los pueblos llevaba la servidumbre y el aparato que solía llevar un Grande de España; en esos tiempos siempre lo acompañaba su capellán que le decía misa y administraba los sacramentos.

 

Probablemente Porcallo era uno de los pocos, o el único español, que descendía de una familia noble de España, los condes, después duques, de Feria, a través de su madre María Aldonza Manuel de Figueroa. Los condes de Feria descendían de los reyes de Castilla, Navarra, León, Aragón, Escocia y Portugal, de los Capetos de Francia y de los Plantagenets de Inglaterra. Entre sus muchos antepasados reales se encontraban el rey de Francia Luis IX (1214-1270), canonizado en 1297, el rey de Inglaterra Guillermo I el Conquistador y duque de Normadía (1028-1087), el rey de Castilla Alfonso VIII (1155-1214) y la reina Leonor Plantagenet (1161-1214), hija del rey de Inglaterra Enrique II (1133-1189) y de su esposa Leonor de Aquitania (1122-1204), el rey Fernando III de Castilla y León (1201-1252), canonizado en 1671, y Alfonso X El Sabio (1221-1284), rey de Castilla y León. Por eso decía su yerno que Porcallo se comportaba como un Grande de España y era tratado con gran respeto por los españoles.

El poblador y conquistador de la isla de Cuba Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda murió a los 63 años rodeado de su extensa familia en 1550 y fue enterrado en el altar mayor de la iglesia parroquial, después catedral de la villa que él ayudó a fundar, Santa María del Puerto del Príncipe.

Manuel Pérez García

Héroe y Patriota de la Segunda Guerra Mundial y Bahía de Cochinos

por Frank de Varona

Manuel Pérez García nació el 29 de julio de 1909 en Camagüey, Cuba.  Sirvió en el ejército nacional de Cuba por varios años. Al entrar Cuba y los Estados Unidos en guerra contra Alemania nazi, Italia fascista, el Imperio de Japón y otros países del Eje durante la Segunda Guerra Mundial este valiente camagüeyano se mudó a los Estados Unidos y se enlistó en la 82 División Aerotransportada como paracaidista el 12 de enero de 1944.

El ejército lo asignó después a la 32 División de Infantería y combatió contra los japoneses en Luzón, Nueva Guinea y en el sur de las Filipinas en numerosas y sangrientas batallas durante 14 meses. En mayo de 1945 una bala le rozó el cráneo y le tuvieron que poner una plancha de metal. Insistió en regresar a la brigada 126 de la 32 División de Infantería y recibió el Purple Heart (Corazón Púrpura) por haber sido herido en la guerra.

Pérez García declaró 83 muertos y capturas durante la campaña en el Pacífico contra el Imperio de Japón. El sargento Pérez García también reportó que capturó prisionero de guerra al famoso general japonés Tomoyuki Yamashita (1885-1946), apodado el “Tigre de Malaya” por haber conquistado las colonias británicas de Malaya y Singapur.  El general Yamashita luchó en las Filipinas y fue capturado el 2 de septiembre de 1945. Posteriormente fue juzgado y condenado a la horca por crímenes contra prisioneros de guerra de los aliados en 1946. El Pentágono no confirmó esta captura debido a que también había otro soldado con el mismo nombre. El sargento Manuel Pérez García insistió durante toda su vida que fue él y no el otro soldado el que capturó al general japonés.

Este héroe camagüeyano fue condecorado varias veces y entre sus medallas figuran un Silver Star with Oak Leaf Cluster (Estrella de Plata con un Ramo de Hojas de Roble) y un Bronze Star (Estrella de Bronce). Estas dos medallas son unas de las más altas condecoraciones del Ejército de los Estados Unidos. El sargento Pérez García fue dado de alta con honores el 18 de diciembre de 1945. Se quedó viviendo en los Estados Unidos y trabajó en esta nación de mecánico.

Al estallar la guerra de Corea en junio de 1950, la cual fue provocada por la agresión militar de Corea del Norte comunista a Corea del Sur, su hijo Jorge se inscribió en el ejército de los Estados Unidos siguiendo el ejemplo de valentía de su padre.  Jorge alcanzó el grado de sargento y murió peleando el 4 de mayo de 1952.Su padre, quien tenía 43 años, quiso pelear en la guerra de Corea y no fue aceptado por su edad avanzada.

El presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, le envió una carta a Pérez García el 9 de junio de 1952 y decía lo siguiente:

 

Mis ayudantes me informaron que usted visitó Washington, D.C. hace unos días para ofrecerse de voluntario al ejército de los Estados Unidos con la idea de servir en Corea, donde su hijo, el sargento Jorge Pérez Crespo, recientemente ofreció su vida. Desgraciadamente usted tiene seis años por encima de la edad máxima de acuerdo con las regulaciones del ejército. Sin embargo, quiero que sepa lo mucho que aprecio su intenso patriotismo y disposición para defender a nuestro país contra sus enemigos.

 

Si el presidente Truman y las regulaciones de su ejército no permitieron al veterano altamente condecorado de la Segunda Guerra Mundial pelear en Corea, Pérez García quiso luchar contra el comunismo en Cuba y se inscribió en la Brigada de Asalto 2506 a la edad de 51 años como paracaidista. Fue uno de los soldados de mayor edad. Pepito Sosa tenía alrededor de 57 años al igual que Enriquito Tomeu. Ambos camagüeyanos, eran íntimos amigos de mi padre y ambos fueron a la guerra con sus hijos, José Luis Sosa y Pepito Tomeu. Otro brigadista de edad avanzada fue Segundo Borges.

Los miembros del Primer Batallón de la Brigada 2506 Aerotransportada se tiraron en paracaídas detrás y en frente de las líneas enemigas en Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961 entrando en combate inmediatamente.

Pérez García fue capturado y condenado con el resto de los brigadistas a 30 años de trabajo forzado. El brigadista camagüeyano Camilo Samayoa estuvo preso con Manuel Pérez García en una sección del Castillo del Príncipe llamado el Vivac. Camilo presenció un acto de confrontación de Pérez García con un grupo de soldados. Pérez García se subió a un muro del patio de Vivac que se encontraba a unos cinco pisos más arriba el foso de la prisión. En el foso había una garita de soldados. Pérez García comenzó a gritarle a los guardias que ellos eran unos cobardes. Los soldados le ordenaron que se bajara inmediatamente del muro pero él rehusó y les gritó que le dispararan al pecho. Los brigadistas que presenciaron junto a Camilo ese acto de confrontación y valentía le rogaron que se bajara del muro. Inclusive estaba en peligro de caerse del muro a una muerte segura. Después de unos 20 minutos, Pérez García se bajó. Camilo concluyó que Pérez García no conocía el miedo.

Pérez García pasó casi dos años en la cárcel hasta que se produjo la liberación de los brigadistas el 24 y 25   de diciembre de 1962. García Pérez volvió a su oficio de mecánico. Cuando cumplió 100 años la Brigada 2506 y sus amigos le ofrecieron un banquete que fue cubierto por la prensa local.

Manuel García Pérez murió el 9 de octubre de 2011 en el Hospital Mount Sinai a la edad de 102 años. Hasta la fecha es el brigadista que ha vivido más años. Pérez García fue sobrevivido por su esposa Onelia de 93 años, su hijo Rafael, sus hijas Mirta, Marta y Mayra y varios nietos. Su nieto Roberto Acuna dijo que las cenizas de Pérez García serán enterradas en el Cementerio Nacional de Arlington, Virginia.

La Brigada 2506 en su Casa Museo y sus campañeros brigadistas lo honraron con un servicio funeral el 12 de noviembre de 2011. El museo tiene una caja con sus numerosas condecoraciones y cuelgan en la pared una bandera japonesa de combate y la bandera de los Estados Unidos que cubrió el ataúd de su hijo Jorge muerto en combate en la guerra de Corea. El museo también tiene una estatua llamada Iron Mike que le fue otorgada por la 82 División Aerotransportada al sargento Pérez García por el número de muertes que causó al enemigo durante la Segunda Guerra Mundial.

Manuel Pérez García, el valiente camagüeyano, es un héroe y gran patriota de dos naciones, Cuba y los Estados Unidos. Con mucha razón el presidente Truman le escribió “aprecio su intenso patriotismo”.

Padre Tomás Macho Castillo, SJ

por Frank de Varona

El Padre Tomás Macho, sacerdote jesuíta, quien fue capellán de la Brigada de Asalto 2506, falleció en la República Dominicana el 15 de octubre de 2011 a la edad de 96 años. Nació este ejemplar y dedicado sacerdote en Santander, España y estuvo unido a la Compañía de Jesús durante 79 años.

El Padre Macho fue profesor del colegio Belén en La Habana, Cuba y en  Miami. También impartió clases en la universidad. Fue un gran patriota y amó mucho a Cuba. Se inscribió en la Brigada de Asalto 2506 y fue uno de los tres sacerdotes que estuvieron en los campamentos en Guatemala, participaron en la invasión de Bahía de Cochinos y subsecuentemente fueron encarcelados en inhóspitas prisiones cubanas durante dos años.

El Padre Macho llegó al campamento de la brigada el 26 de enero de 1961. Conocí al Padre Macho en Guatemala cuando yo llegué el 1 de abril de 1961 a la edad de 17. Fui a misa allí varias veces y comulgué en una modesta capilla en la Base Trax cerca de Ratalhuleo cuando me preparaba para invadir a Cuba. Fuimos juntos en el barco Houston que salió de Puerto Cabezas, Nicaragua rumbo a Playa Larga, Cuba, lugar donde mi batallón, el Quinto, iba a desembarcar junto al Segundo batallón. Nuestro barco fue hundido el 17 de abril de 1961 y se encalló a una milla de la playa. El Padre Macho antes de abandonar el Houston en un bote salvavidas rezó por nuestros hermanos muertos por la metralla de los aviones enemigos. La mayoría del Quinto batallón nos tiramos al mar y nadamos a tierra. Muchos se ahogaron o fueron devorados por tiburones.

Recuerdo como si fuera ayer haber visto al Padre Macho cargando una pequeña maleta negra por los pantanos de Bahía de Cochinos. El jueves 20 de abril, cuando ya llevábamos cuatro días sin agua y comida, el Padre Macho abrió su maleta, la cual se convirtió en un pequeño altar. Nos dijo que ofrecería una misa especial que se daba en tiempos de máximo peligro. Sacó una copa de plata, un crucifijo y un misal. En el momento que comenzó la misa llegó una lancha de soldados enemigos. Un grupo de nuestros solados les hizo una emboscada y mató a varios milicianos. Después dieron la orden de que nos tratáramos de escapar.

Volví a ver a nuestro capellán de la brigada en la cárcel. El Padre Macho nos dio clases de religión y estudios de biblia y también nos confesaba. El 7 de abril de 1962, después de un juicio de varios días, un tribunal militar presidido por el comandante Augusto Martínez Sánchez nos condenó a 30 años de prisión con trabajo forzado. A un grupo de unos 200 brigadistas se nos asignó un rescate de $100,000 y nos enviaron a la prisión de Isla de Pinos. Al Padre Macho, a mi hermano Jorge Luis, y a mi primo José Raúl (Yayo) de Varona y a mí nos asignaron a ese grupo. Nos pusieron en un pequeño cuarto en el cual cabían unas 40 personas, dormíamos en el suelo y nos privaron de jabón, pasta de dientes y papel de inodoro. Nos mataron de hambre y a veces nos envenenaban la comida. El Padre Macho afrontó esta terrible situación con una gran valentía.

Fue de gran consuelo y apoyo espiritual tener al Padre Macho a nuestro lado durante estos años en prisión. Por la noche rezábamos el rosario e invocábamos la ayuda de San Judas Tadeo, patrono de los casos desesperados.

Al día siguiente de ser liberados de la prisión de Isla de Pinos, el 25 de diciembre de 1962, el Padre Macho me dio la comunión en la iglesia jesuíta de Gesu en Miami. El Padre Macho continuó participando en todos los actos de la Brigada 2506 a través de los años y especialmente en todos los aniversarios del 17 de abril. El Padre Macho iniciaba los actos con una invocación a Dios y decía algunas palabras. También el brigadista que se hizo sacerdote en Miami, Sergio Carillo, participó en estos actos patrióticos y ofició una misa en la Casa de la Brigada el 17 de abril de 2011 durante la conmemoración del 50 aniversario de la invasión. Ocasionalmente invitaba al Padre Macho a almorzar o cenar y siempre disfrutaba oyéndolo hablar de temas filosóficos, políticos y religiosos.

Después de anular mi primer matrimonio el Padre Macho me casó con mi segunda esposa Haydée en la pequeña iglesia de Santa Cecilia en Hialeah. Lo visité en su pequeño y modesto apartamento frente a la iglesia varias veces. Tenía siempre en el comedor una mesa llena de recortes de periódicos y le gustaba discutirlos. Con el pasar de los años sufrió demencia y vivió algún tiempo en la casa de retiro de los jesuítas en Miami. Posteriormente fue a pasar sus últimos años en la Casa Manresa en la República Dominicana, lugar de tranquilidad y retiro para padres jesuítas.

Algunos brigadistas pudieron visitarlo en ese apacible lugar donde vivió sus últimos años. Allí cobijado por los frondosos almendros y encumbrados de pinos, rodeado del mar, cocoteros y palmeras y en compañía de otros padres jesuítas retirados fue bien atendido. Después de entregar su alma a Dios el Padre Macho fue enterrado en el cementerio Manresa.

El Padre Tomás Macho fue un gran predicador y llevó una vida ejemplar, productiva, fructífera, valiosa e útil. Nosotros los brigadistas lo queríamos mucho y siempre lo recordaremos por su optimismo en la adversidad y por su elocuencia. Sus aportes a la Brigada de Asalto 2506 fueron innumerables.

¡Que descanse en la paz de Dios el alma noble de nuestro querido capellán de la Brigada 2506 Padre Tomás Macho!

Mauricio Montejo y Jústiz

por Frank de Varona

Uno de los patriotas camagüeyanos, quien empezó a pelear por la independencia de Cuba cuando era un niño, fue Mauricio Montejo y Jústiz. Era hijo de José Miguel Montejo y Fernandina Jústiz quienes eran de familia rica y antigua en Puerto Príncipe. Cuando era un niño con sus padres vino a los Estados Unidos durante la Guerra de los Diez Años. A la corta edad de 12 años en 1876 participó en la expedición a Cuba a bordo del barco El Mambí.

El patriota camagüeyano Fernando Figueredo Socarrás, quien fue íntimo amigo de Carlos Manuel de Céspedes y su secretario durante esta guerra y después amigo de José Martí, era tío de este joven patriota. En su libro La Revolución de Yara Figueredo escribió lo siguiente:

Un niño, Mauricio Montejo, sobrino del que os habla, que residiendo en Nueva York pudo burlar la vigilancia de sus padres, y alistándose en una expedición del Coronel Pacheco, se apareció en el campo manifestando al Presidente Estrada que, a pesar de sus doce años, había marchado para abochornar a los hombres de Nueva York. Este niño sentó plaza de soldado y se distinguió desde el primer combate en la caballería de Camagüey.

José Martí en una carta a Máximo Gómez explica “Mauricio Montejo de familia y pujanza, e insurrecto desde niño.” Montejo participó en los preparativos del alzamiento de 1895 en Camagüey y fue uno de los primeros que se levantó en armas en marzo del mismo año al frente de un pequeño grupo de soldados y operó en la zona sur de Puerto Príncipe. Tres meses después se incorporó a las fuerzas del General Máximo Gómez. Participó en numerosas batallas y fue ascendido a un alto cargo de oficial. Falleció en Camagüey rodeado de su familia en 1939. Hoy en día sus descendientes viven en Cuba y los Estados Unidos. Muy pocos cubanos han tomado las armas a una edad tan temprana como este gran patriota camagüeyano. En su honor una calle en Camagüey lleva su nombre.

Padre Félix Varela

Peregrinando a San Agustín al Encuentro del Siervo de Dios

por Frank de Varona

Este magnífico y valioso libro nos dice su autor, el doctor Rafael B. Abislaimán, es el producto de veintiséis años de continuas peregrinaciones a la ciudad de San Agustín en la Florida donde el padre Félix Varela vivió seis años en su niñez con sus abuelos maternos y donde vivió los tres últimos años de su vida.

En su primer viaje a esta bella ciudad el autor acompañó al monseñor Agustín A. Román y juntos visitaron la tumba del padre Varela en el cementerio Tolomato, lugar en que permaneció sepultado hasta 1911 cuando sus restos fueron trasladados a La Habana, Cuba. Impresionado por esa visita a la tumba del que “nos enseñó a pensar”, el doctor Abislaimán fundó y sirvió como presidente de la Fundación Padre Félix Varela, dedicada a difundir sus escritos, enseñanzas e ideas. Muchos han sido los logros de esta fundación como el sello y edificio de correo en la Calle Ocho del padre Varela, primer cubano que ha sido reconocido por el servicio postal de los Estados Unidos. Otro éxito fue el nombrar un senior high del Sistema Escolar Público del Condado Miami-Dade con su nombre. Por último fue colocar estatuas del padre Varela en Miami y San Agustín y la publicación de libros sobre el padre Varela.

Las peregrinaciones a San Agustín del autor, frecuentemente con más de 100 personas, hizo que comenzara a leer sobre la presencia cubana e hispana en la Florida y en todo los Estados Unidos para poder explicar a los peregrinos que ya suman más de 3,500 el significado de esta ciudad, la primera fundada permanentemente por una nación europea en este país.

Estos años de estudio e investigación han convertido al doctor Abislaimán en uno de los hispanistas más destacados de esta nación. Aunque el autor nos explica que éste no es un libro de historia, el lector comprobará que tiene una obra excepcionalmente detallada sobre la herencia cubana e hispana en los Estados Unidos acompañada de mucha información sobre la historia de Estados Unidos, Cuba y España y la historia de la iglesia católica en estas tres naciones.

El Dr. Abislaimán combate la leyenda negra desde las primeras páginas de su obra explicando que las pandemias fueron la verdadera causa de los millones de muertes entre los indígenas ya que no tenían la resistencia inmunológica contra todas las enfermedades de los europeos y africanos y de sus animales. Explica la motivación religiosa de la expansión española en las Américas y el esfuerzo de la corona española para proteger a los indios. El rey Fernando ordenó a Juan Ponce de León “Trate a los Indios lo mejor que pueda. Trate por todos los medios posibles de convertirlos a nuestra Santa Fe Católica.” El rey Carlos I de España y emperador de Alemania manda a Lucas Vázquez de Ayllón “…obtener la salvación (de los nativos) es el principal propósito de su empresa.”

Si bien muchos españoles maltrataron a los indios en las Américas, la corona trató siempre de protegerlos y los misioneros jesuitas y franciscanos crearon cientos de misiones para ayudarlos, convertirlos al cristianismo y educarlos en la agricultura, artes manuales y enseñarles a leer y escribir. Muchos misioneros ofrecieron sus vidas y se convirtieron en mártires tratando de convertir a los indios. Ninguna nación europea invirtió tanto esfuerzo económico y de vidas a la incorporación de los indígenas a su sociedad colonial.

El conquistador de La Florida y gobernador de todo el este de los Estados Unidos Pedro Menéndez de Avilés escribió a su sobrino en San Agustín poco antes de morir “Después de la salvación de mi alma, nada yo deseo más en este mundo, que estar en La Florida y allí terminar mis días salvando almas.”

El lector verá que el libro consta de diez capítulos. El primero llamado Los Primeros 50 Años describe las primeras exploraciones españolas a los Estados Unidos.

Juan Ponce de León llegó en abril de 1513, el domingo de Pascua de Resurrección, a nuestra península la que bautiza con el nombre de la festividad Pascua Florida. Ponce exploró la costa Atlántica de la Florida pasando frente al presente Miami y recorriendo los cayos de La Florida y bordeando la costa oeste hasta Charlotte Bay. Regresa de nuevo en 1521 con 200 hombres entre ellos varios sacerdotes y aperos de labranza, semillas y con 50 caballos y animales domésticos para comenzar la colonización de La Florida. Son atacados por los indios calusas y Ponce es herido gravemente por una flecha. Los colonos se retiran a Cuba donde muere Ponce de León en La Habana.

En 1525 Esteban Gómez, portugués al servicio de España, recorrió la costa Atlántica de Newfoundland hasta La Florida en busca de un estrecho hacia el mar Pacifico. Gómez bautizo a Canadá escribiendo acá nada o sea Canadá. En los  mapas del siglo XVI se la llama la Tierra de Gómez al Canadá

En 1526 Lucas Vázquez de Ayllón parte de Puerto Plata, La Española en seis naves con 600 hombres y mujeres, 100 esclavos negros (los primeros en llegar a los Estados Unidos) y dos dominicos, uno de ellos famoso defensor de los indios, Antón de Montesinos. La expedición desembarca en el estado actual de Georgia y funda la primera ciudad europea en esta nación que llama San Miguel de Gualdape. La muerte del líder y las enfermedades hacen que los colonizadores regresen a la Española.

El autor explica que dos años después en 1528, Pánfilo de Narváez, que había participado en la conquista de Cuba, organiza una expedición a La Florida acompañado por Álvar Núñez Cabeza de Vaca como tesorero y alguacil mayor. Desembarcan en la Bahía de Tampa con 400 hombres que incluían cinco frailes franciscanos y varios sacerdotes del clero secular.

Esta expedición es atacada por diferentes indios y deciden abandonar La Florida en el área de St. Marks al sur de la actual Tallahassee. Matan a los caballos y con sus cueros construyen cinco balsas y se echan al mar tratando de llegar a México. Pánfilo de Narváez y muchos otros españoles naufragan. Los sobrevivientes llegan a las costas de Texas. Eventualmente sólo se salvan Cabeza de Vaca, dos españoles y un esclavo llamado Estebanico y después de increíbles dificultades y haber caminado miles de millas llegan a México. Cabeza de Vaca escribe Naufragios en 1542, el cual es el primer libro sobre los Estados Unidos donde describe a los indígenas, costumbres y animales.

El autor explica como Hernando de Soto organiza otra expedición a La Florida. Llega a Cuba como gobernador de la isla y con la ayuda de Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, el español mas rico en Cuba, prepara su expedición.

Dejando a su esposa Isabel de Bobadilla como gobernadora de Cuba, única mujer al frente de un gobierno colonial en América, parte en nueve barcos y desembarca en la Bahía de Tampa en 1539. Su expedición consistía de 800 personas entre ellos 12 sacerdotes, frailes y seculares. Entre los soldados habían varios nacidos en Cuba. Porcallo de Figueroa, como segundo al mando, acompaña a de Soto a Tampa, pero decide regresar a Cuba. Su hijo cubano, el mestizo Gómez Suárez de Figueroa, participa y sobrevive la expedición. De Soto explora diez estados del sur de los Estados Unidos y muere y es enterrado en el Río Mississippi. La expedición fracasa en establecer ciudades pero provee a España con una valiosa información geográfica.

En 1549 el fraile Luis Cáncer con varios frailes y hermanos desembarca en el área de Tampa en un esfuerzo sin armas de convertir a los indios. Pero estos indios recuerdan el maltrato de las expediciones previas y los asesinan en la playa.

Por último el autor narra como Tristán de Luna y Arellano fracasa en 1559 en establecer una ciudad en Pensacola. Por un tiempo el rey Felipe II piensa que debe abandonar el esfuerzo colonizador en La Florida. Sin embargo, la posición estratégica de la península para proteger el paso de la flota de Indias de regreso a España, el deseo de cristianizar a los nativos y evitar la penetración de otras naciones enemigas, lo llevan a otro esfuerzo de colonización.

El capítulo dos se llama De Pedro Menéndez de Avilés y la Fundación de San Agustín en 1565, a la Visita del Obispo Juan de las Cabezas Altamirano en 1606. El rey Felipe II escogiendo a unos de los mejores marinos y guerreros de España, el asturiano Pedro Menéndez de Avilés, organiza una expedición a La Florida. Antes de partir la expedición llega a Madrid la noticia de la penetración de hugonotes franceses y el establecimiento de un fuerte llamado Carolina en el río St. Johns en el área del actual Jacksonville. El rey ordena la expulsión de los franceses protestantes y como siempre la conversión de los indios. Como explica el Dr. Abislaimán la legislación española y sus reyes fueron siempre muy favorables a los indios.

La fundación de San Agustín esta muy bien descrita por el Dr. Abislaimán. El 8 de septiembre de 1565 desembarca el Adelantado Pedro Menéndez de Avilés con gran pompa y ceremonia y llega hasta donde se encontraba el padre Francisco López de Mendoza. Besa la cruz y se canta el himno Te Deum Laudamos—dé gracias a Dios. Los indios timuacanos de la aldea de Seloy imitan lo que ven. A continuación se celebra la Santa Misa y después indios y españoles comen juntos. Este es el primer Thanksgiving, o Día de Acción de Gracias, de esta nación y fue celebrado 55 años antes del celebrado por los peregrinos ingleses en Plymouth, Massachussets.

¿Por qué no que conmemora el Día de Acción de Gracias de San Agustín? El autor se queja del olvido de la herencia hispana y de lo poco que se habla de la presencia hispana en los libros de texto de esta nación. Muchos libros ni siquiera mencionan al padre fundador Menéndez de Avilés.

Menéndez ataca y destruye el fuerte francés de Carolina en el río St. Johns y derrota a los franceses al sur de San Agustín. Funda varias misiones y fuertes en La Florida, Georgia, las Carolinas y uno en Virginia. Es nombrado gobernador de Cuba y gobierna los Estados Unidos por diez años. Establece la capital en Santa Elena, Parris Island, en la actual Carolina del Sur y explora la costa este de los Estados Unidos. Como explica el autor es importante notar que La Florida del siglo XVI llegaba a Newfoundland, Canadá y se extendía al oeste indefinidamente hasta México ya que los ingleses todavía no habían llegado a este país.

El autor describe el gran esfuerzo de los jesuitas y los muchos frailes que perdieron sus vidas tratando de evangelizar a los indios de la costa este de los Estados Unidos. También describe la llegada de los franciscanos y como uno de ellos, Alonso Gregorio de Escobedo, escribió el primer poema histórico llamado La Florida. El autor, amante de la poesía, tiene poemas por todo el libro muchos de ellos dedicados al padre Varela. Termina este interesante capítulo con la visita en 1606 del obispo Juan de las Cabezas Altamirano.

El capítulo tres se llama La Edad de Oro de las Misiones Franciscanas en La Florida. Explica el autor que a través del Visitador General Francisco Luis Jerónimo de Oré, nacido en Ayacucho, Perú, conocemos la gran labor de los franciscanos en las misiones de los indios timuacanos y apalaches. El Visitador General Oré, que llegó en 1616 y viajando a pie y en canoa, visitó casi todas las misiones de La Florida. Posteriormente publicó un libro llamado Mártires de La Florida donde describe la labor de 24 frailes en más de 30 misiones. Oré reconoce la gran labor apostólica de Fray Francisco Pareja que publicó el primer libro bilingüe en los Estados Unidos publicado en castellano y timuacano. Este libro es llamado Confesionario. Además Fray Pareja publicó un diccionario y una Gramática en Lengua Timuacana y Castellana.

Los franciscanos fueron los primeros en implementar la educación bilingüe en esta nación usando el idioma de los indios para enseñarles español. El Visitador General Oré comprobó la magnífica preparación católica de la mayoría de los indios, que además recibieron instrucción en lectura, escritura, artes manuales, agricultura y en la crianza de ganado. Muchos de estos indios eran vaqueros. Pocos saben que la industria ganadera comenzó en el centro de La Florida con ranchos de ganados en las misiones y con ranchos de españoles. El rancho más grande de La Florida pertenecía a la familia Menéndez Márquez. Este rancho llamado La Chúa tenía miles de cabezas de ganado y estaba en lo que hoy se conoce como el condado de Alachua.

El autor explica que a mediados del siglo XVII se estimaba que habían 44 misiones con 70 frailes donde vivían 26,000 indios cristianos, la mayoría timuacanos y apalaches. La misión más grande era San Luis de Talimali donde vivían 1,400 apalaches con dos frailes franciscanos y el delegado del gobernador de La Florida. Esta misión se encontraba en la actual ciudad de Tallahassee. Recientemente los arqueólogos han escavado esta misión y el estado de la Florida la ha reconstruido totalmente y se puede visitar.

Otra visita importante fue la del obispo Gabriel de Vara Calderón de 1674 a 1675. Durante esta visita Vara Calderón bautizó y confirmó a miles de indios y fundó misiones adicionales. Su reporte a la reina Mariana de España confirma la gran labor de estas misiones.

La ciudad de San Agustín nunca tuvo más de 3,000 habitantes. Para su protección el gobierno español decidió construir un gran fuerte hecho de coquina, piedra de conchas y caracoles pegados, que se encuentra en la Isla de Anastasia cerca de San Agustín. En 1672 comienza la construcción del Castillo de San Marcos para reemplazar el fuerte de madera que cuidaba la entrada de la ciudad. Fueron nueve los fuertes de madera que se construyeron antes de la construcción del castillo de piedra, único en los Estados Unidos.

Un ingeniero miliar cubano Ignacio Daza es el que dirige la obra. La construcción del castillo duró más de 20 años y protegió a toda la población durante las invasiones inglesas de 1702 y 1740. Entre los muchos gobernadores de La Florida se encontraban tres que habían nacido en Cuba. Muchos soldados que sirvieron en la guarnición también eran nacidos en Cuba.

El capítulo cuatro se llama De la Destrucción de las Misiones, al Dominio Inglés de La Florida y la Independencia Norteamericana. Este capítulo describe como las guerras de España repercutieron en La Florida. Durante la Guerra de Sucesión al Trono Español que comenzó en 1700 el gobernador inglés de las Carolinas el coronel James Moore comienza a atacar las misiones de La Florida con la ayuda de indios aliados a los ingleses. Una a una las misiones fueron destruidas y en muchas asesinaron a los frailes franciscanos y a muchos indios. Se calcula que más de 10,000 indios timuacanos y apalaches fueron esclavizados, llevados a Charleston y vendidos como esclavos a las islas del Caribe. A pesar de la crueldad demostrada por James Moore no hay leyenda negra sobre su actuación. También James Moore atacó a San Agustín en 1702 pero el Castillo de San Marcos sirvió de defensa y albergue a la población. El general James Oglethorpe fundador de la colonia de Georgia y la ciudad de Savannah atacó San Agustín en 1740 pero no la puede conquistar. La piedra coquina, como en el ataque anterior, absorbió las balas de cañón de los ingleses sin romperse. Por tal motivo el castillo nunca fue conquistado.

En este capítulo el Dr. Abislaimán nos narra la historia del primer pueblo de negros libres en los Estados Unidos. Desde 1693 el rey de España Carlos II había ofrecido la libertad a todo esclavo que se escapara de las colonias inglesas y que aceptaba el catolicismo y jurara lealtad a España. El rey Alfonso X El Sabio en el siglo XIII estableció leyes que regulaban la esclavitud en las Siete Partidas. En ellas se explicaba que la esclavitud es una “aberración de la naturaleza” y que “el hombre es una creación noble y libre de Dios.” Se reconocía que los esclavos tenían ciertos derechos tales como el derecho de comprar su libertad y establecer recursos contra los abusos del amo. También gozaban de protección contra la separación de la familia teniendo derecho a tener propiedad personal y recibir los sacramentos de la iglesia católica. Esto hizo que la esclavitud en La Florida y en las colonias españolas de América fuera menos cruel que en las de otras colonias de las naciones europeas.

Como resultado de la política española de protección a los esclavos que se escapaban de los ingleses se estableció a dos millas al norte de San Agustín el primer pueblo de negros libres. Cerca de 100 personas entre hombres, mujeres y niños vivían en este pequeño pueblo llamado Gracia Real de Santa Teresa de Mosé. El líder de este grupo y capitán de las milicias negras del fuerte Mosé se llamaba Francisco Menéndez. Estas milicias negras fueron muy valientes y leales a España y pelearon contra los soldados ingleses que invadieron La Florida.

La toma de La Habana por los ingleses en 1762 durante la Guerra de los Siete Años fue la causa de la pérdida de La Florida. Para poder recuperar La Habana, España accedió en el Tratado de Versailles, firmado el 10 de febrero de 1763, ceder La Florida a Inglaterra. La casi total población española de La Florida y los indios apalaches y timuacanos y los negros del fuerte Mose se exiliaron principalmente en Cuba. Muchos de los refugiados fundaron el pueblo en el área de Matanzas llamado El Nuevo San Agustín, cerca de Ceiba Mocha. Cada familia exiliada recibió del gobierno español una caballería de tierra (33 acres) y un esclavo. El último timuacano Juan Alonso Cabale murió en Guanabacoa años después.

Cuando los ingleses toman posesión de La Florida en 1763 la dividen en dos provincias cada una con su propio gobernador: Florida del Este con la capital en San Agustín y la Florida del Oeste con la capital en Pensacola. Ahora existían además de Canadá, 15 colonias en lo que es hoy en día los Estados Unidos. Sin embargo ningún libro de texto menciona las 15 colonias al igual que la mayoría ignoran la presencia hispana desde 1513. No se habla de estas dos colonias inglesas en La Florida.

Durante este período el Dr. Andrew Turnbull, un empresario y medico escocés, se le concede más de 100,000 acres a unas 65 millas al sur de San Agustín en la zona conocida como Mosquito Inlet. Allí el Dr. Turnbull decide establecer una plantación de índigo o añil que tenía gran demanda en Europa. A este lugar él le llama New Smyrna en honor a la tierra natal de su esposa. Se reclutan 1,500 inmigrantes con contratos de trabajo (indentured servants), la mayoría nacidos en la isla de Menorca. Acompañados con dos sacerdotes, uno de ellos el padre Pedro Camps, los menorquinos parten hacia La Florida. Al llegar en 1768 son tratados y abusados como si fueran esclavos. Sufren hambre, falta de techo y de ropa, exceso de trabajo, maltrato y hasta asesinato.

La gran mayoría de los contratos de trabajo ya estaban vencidos para 1777 pero nadie había sido liberado. Apelando al gobernador inglés éste autoriza el traslado de los menorquinos hacia San Agustín. Después de caminar por tres días sólo quedaba viva una tercera parte de la población original. Estos menorquinos tuvieron como líder al padre Camps. Se establecieron en San Agustín. Muchos de sus descendientes todavía se encuentran en La Florida y algunos de ellos se hicieron famosos como escritores. Uno de ellos, Joseph M. Hernandez, llegó a ser general y primer hispano en el Congreso.

Por último se discute en este capítulo la ignorada ayuda española a la independencia de los Estados Unidos. España y Francia y después Holanda participan en la guerra de independencia de las trece colonias británicas contra Gran Bretaña. La Florida del Este y del Oeste decidieron ser leales a Inglaterra.

España, que gobernó la Luisiana unos 40 años desde su capital en Nueva Orleans, comienza a ayudar a las trece colonias con pertrechos de guerra, medicinas y víveres a través de sus gobernadores Luis de Unzaga y Bernardo de Gálvez. También Francia y España donaron dos millones de libras tornesas que equiparon un ejército en las trece colonias con 30,000 uniformes e igual número de rifles con bayonetas además de cañones, pólvora, balas y tiendas de campaña. Sin esta ayuda económica  masiva y continua las trece colonias no hubieran podido derrotar al primer poder del mundo que era Gran Bretaña.

El gobernador Gálvez desde Nueva Orleans captura cinco fuertes ingleses en el valle del río Mississippi y posteriormente captura Mobile y Pensacola. En el sitio de Pensacola el ejército de Gálvez tiene 8,000 soldados muchos de ellos nacidos en Cuba y su segundo al mando es el mariscal de campo, nativo de Santiago de Cuba, Juan Manuel de Cagiga